A la sombra de una higuera, juntando las monedas…

Por Juan Pablo Eijo (Argentina)

 

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Nidia y Eduardo al pie de la higuera. Foto de Juan Pablo Eijo

Su casa de adobe era pequeña y humilde, pero su corazón grande y generoso como la higuera. Entonces no había impedimento. Decoró el patio, dispuso unos almohadones en el suelo y así, contando las monedas al abrigo del follaje, les sirvió el té a un puñado de niños. Eran quince, que de inmediato fueron treinta, y poco después noventa; “hicimos una rifa -“mi hogarcito” y dos o tres frases más- y a raíz de eso empezó a llegar la gente”, recuerda Nidia Soto, Asistente Social de 82 años, no vidente, titular del hogar/comedor Brazos Abiertos de Las Heras (Mendoza, Argentina), el cual brinda alimentos a 600 personas a diario y alberga a 24 niños.

La Asociación Civil se formó en 1995 y desde entonces, además del alimento, provee a los niños una formación integral, tanto intelectual como emocional. “Casi todos mis niños han sido desnutridos; flaquitos y puro vientre. Nosotros les dimos una buena alimentación, ternura, abrazos y el apoyo escolar que necesitaban; sentamos el precedente de que aquí nadie falta a la escuela”, cuenta Nidia, sentada en un sofá, con las manos encimadas sobre la pollera, y se enorgullece de los nueve jóvenes que van hoy día a la universidad. Pero también habla de las dificultades. “Un chico se pregunta el por qué de su abandonó; esa raíz que desconoce lo mortifica”, agrega, ahora con un dejo de sollozo y los ojos claros humedecidos. En estos dieciséis años, Nidia ha hecho veintidós adopciones legales -aunque para ella, todos son “mis niños”.

Un joven rapado interrumpe la conversación de momento; frota las manos de Nidia y pregunta:

– ¿Los anteojos cuando los voy a tener? Me va a costar empezar la escuela si no…

– Hoy hablo, Eduardo; quedate tranquilo… –responde Nidia, templando la voz, y aclara-: Éste es uno de mis hijos.

“Todo es con el esfuerzo de la gente”

Brazos Abiertos cuenta con tres personas que ayudan en la cocina; dos chicas alemanas que enseñan inglés –pero también colaboran con las tareas; “pelan papas”, de ser necesario-; un panadero, profesores de gimnasia, artes marciales y baile, así como otros tantos particulares que la apadrinan. De un tiempo a esta parte, además, se vienen implementando diversos talleres de capacitación técnica: carpintería, electricidad, mecánica, cocina y peluquería; y todo gracias al aporte voluntario y desinteresado de la gente y al trabajo mancomunado. Los vínculos con otras ONGs también se vuelven necesarios. Algunas la proveen de alimentos (EMAUS); con otras, simplemente, comparten experiencias e intercambios culturales (ACCIONAR). “Tratamos de formar una red de ayuda mutua, ya que tenemos necesidades en común”, sintetiza Nidia.

En eso se acerca una mujer morocha, de pelo rizado.

    – ¿Quién está ahí?
    – Soy yo, la Juana.
    – Juana, ¿quién pidió un taxi?
    – Es para mí, Nidia; voy hasta el almacén.

“Yo siempre pienso que la comunicación es muy importante”, continúa Nidia; “de algún modo nos podemos ser útiles los seres humanos; así sea contagiando nuestra energía, que luego genera acción en el otro”.

– Por ejemplo -me dice, virando hacia mí-, el hecho de que vos hayas venido hasta acá, pisado esta tierra, hablado conmigo… eso es energía que se genera. Yo todas las mañanas rezo un padre nuestro –alza la cabeza y restriega la cruz de su pecho- y eso también es energía que se va generando; al igual que la gente que nos desea buenas cosas. Si no, decime vos, cómo se explica que de una casita de adobe, ahora tengamos esto…

La miro… y atisbo una respuesta en sus ojos.

Juan Pablo Eijo es de Ensenada, Buenos Aires, y será a partir de ahora nuestro colaborador especial en rumbo. Es periodista, fotógrafo y las crónicas periodístico-literarias de corte social son su especialidad. En la actualidad viaja por Argentina y otros países de la región a la búsqueda y captura de historias a pie del terreno.

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Comentarios (6)


  1. Florencia escribió:
    25 April, 2011 a las 10:02 am

    me encanto el articulo! no se ven cosas así todos los días… me conmovió mucho y me alegro que haya personas así, es muy cierto lo que dice Nidia, Dios esta presente siempre, todos los días de nuestra vida! sino como explicamos las cosas hermosas y grandiosas que podemos hacer, todos vinimos al mundo a cumplir una misión que dios nos encomendó, seguro el esta muy feliz y orgulloso de lo que ustedes hicieron! no podía quedarme sin comentar este articulo, es muy hermoso el acto que tuvieron! ojala puedan recibir mucha ayuda de la gente al publicar esta noticia… yo solo soy una estudiante de 19 años y mucho no puedo hacer, aunque me encantaría!


  2. Ricardo Del Carmen escribió:
    25 April, 2011 a las 1:19 pm

    Wow! Qué historía…! no cabe duda que hay más gente buena en este mundo! La más grande y fuerte energía a Nidia y el maravilloso trabajo que realiza con estos jóvenes…Felicidades Juan Pablo por este post!


  3. Nicolás escribió:
    25 April, 2011 a las 10:12 pm

    Un ejemplo de vida. Es admirable la fortaleza de Nidia para sostener día a día el compromiso con estos chicos. Mis felicitaciones a todos los que forman parte de Brazos Abiertos y a vos Juan Pablo por el trabajo que estás haciendo.
    Saludos.


  4. Elena Martin escribió:
    3 May, 2011 a las 11:48 am

    Gracias Nicolás, Ricardo y Florencia por los comentarios. En efecto, gente así nos ayuda a darnos cuenta de que no está todo perdido. Es la historia de una mujer grande. Gracias de nuevo Juan Pablo por descubrirnos a estos héroes anónimos que tienen tanto que enseñarle al mundo solo por ser como son, personas generosas con un corazón enorme.


  5. Silvia escribió:
    20 March, 2013 a las 7:33 pm

    Conmovedora crónica que nos invita a pensar,pensar nos!Sin dudas comunicarnos y compartir nos permite ser mejores!


  6. Annel escribió:
    8 May, 2014 a las 3:10 am

    Qué hermosa muestra de amor por los hijos de Nuestro Padre Celestial, es un ejemplo a seguir. Realmente todos podemos hacer un poco de bien todos los días en palabra y acción. Brazos abiertos es un nombre totalmente acorde a esa obra de amor.


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