¿Buscas apoyo?, comparte tus fracasos

Si estás tratando de conseguir apoyo para tu proyecto ya sea financiera o moralmente, ten presente que la manera en que te diriges a tu audiencia puede ser la clave para lograr ese sí que tanto buscas.

Cortesía de Shutterstock

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Existen muchos consejos sobre cómo lograr que la gente apoye tu causa; desde empezar tu discurso con una broma, siendo breve y conciso ‘yendo al punto’ o incorporando ejemplos reales para llamar la atención. Sin embargo, poco se habla sobre el poder que tiene el contar y aceptar tus fracasos. Aunque muchos lo duden, es una excelente manera de demostrarle a tu audiencia que eres capaz de aceptar que has fallado y que has sabido aprender de ello.

¿Por dónde empiezo?

Puedes empezar contando sobre un fracaso real de tu pasado y que esté directamente relacionado con la idea que quieres. Por ejemplo, si ya vas por tu tercer intento en empezar con tu proyecto, puedes empezar contando que has aprendido de tus anteriores intentos y cómo ese conocimiento te ha hecho planear mejor las cosas para que esta vez sí funcione acorde a lo esperado. Si este no es tu caso, también puedes empezar contando sobre tu experiencia trabajando en algo relacionado directa o indirectamente con tu idea. Independientemente de la historia que decidas contar, te invitamos a tener en cuenta los siguientes puntos de Andrew Linderman, escritor y narrador estadounidense:

  • No juzgues. El factor principal que no debes olvidar jamás es el recrear la experiencia que deseas contarle a tu público. Para ello, debes evitar emitir juicios sobre cualquier personaje que pueda incluir tu historia, incluyendote a ti mismo. Una sencilla manera de hacerlo es eliminando superlativos y comparativos como “ella/el es mejor”, “el/ella es el peor”, “no era el más rápido”, siempre que te sea posible. Remplázalas por enunciados declarativos. En vez de decir “el mejor estudiante de la clase” cambialo a “el estudiante número dos en el grupo de edad 15-18 en la última década”. Ser específico sin juzgar a otros te ayudará a que tu audiencia se identifique mejor contigo.

  • Evita explicaciones complejas. A menudo cuando hablamos sobre nuestros fracasos tendemos a justificar nuestras decisiones desde nuestra propia perspectiva. Aunque es una reacción natural, debemos tratar de evitarla.  Trata de eludir palabras explicativas como: “porque...”, “sabía que..” “yo entendí”. No le digas a la audiencia lo que deben creer, por qué tu historia o algo en ella es importante, muestrales cómo es importante.

  • Muestra (no les cuentes) tus emociones. Las historias están llenas de emociones y sentimientos, sin embargo manipular a tu audiencia para que se sienta de una forma en particular no te ayudará a que se relacionen mejor con tu experiencia. Evita usar muchas palabras como: “feliz”, “emocionado”, “preocupado” y remplázalas por frases activas como “me sonrió y gritó: ¡Increíble!” para mostrarle a tu público cómo te sentiste. Cuando te tomas el tiempo para recrear una historia, los sentimientos envueltos en ella salen a la superficie naturalmente.

Como casi todo en la vida, se necesita tiempo para aprender a contar historias sobre nuestros fracasos y la manera en que los superamos. No obstante, si incorporas estos consejos poco a poco, probablemente te ayudarán a superar obstáculos mucho más rápido contando mejores historias en el proceso. En palabras de Samuel Beckett: “Inténtalo de nuevo. Falla de nuevo. Fracasa mejor”.

Esta entrada fue traducida de la entrada original ‘Seeking support? Consider flaunting your failures to garner good feelings’ de nuestro sitio en inglés www.idealist.org





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