Emprendedores:


Emprendedores: 8 bibliotecas rescatando libros de la basura

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José Alberto en una de las bibliotecas

José Alberto Gutiérrez me habla con la misma calma y convicción que durante los últimos 15 años le han hecho rescatar miles de libros de la basura. Este hombre comprometido, sencillo, visionario… conduce cada noche un camión de basura por las calles de Bogotá. Un día descubrió que los desperdicios escondían tesoros en forma de libros. Decidió rescatarlos e incorporarlos a las estanterías de su casa, que con el tiempo, se convirtió en la primera biblioteca del Barrio de la Nueva Gloria donde vive con su familia, toda ella volcada con un proyecto que lleva por nombre “La Fuerza de las Palabras”.

Esta es la nueva realidad de un emprendedor que ha cambiado a través de los libros, la vida de muchos niños y adultos de barrios humildes de la capital colombiana. Su historia, contada una vez más, a través de tres simples preguntas…

¿Qué circunstancias originaron la idea de montar una primera biblioteca?

“Hace aproximadamente 14 años la casa era frecuentada por las señoras del barrio que venían a que mi esposa le realizara trabajos de modistería. Ellas notaban que había un estante lleno de libros en la sala y nos comentaban que se les dificultaba conseguir material para el desarrollo de las tareas y trabajos del colegio de sus hijos. Desde ese entonces los niños del barrio visitaban la casa que más libros tenia en el barrio para hacer sus tareas. Luego de esto yo comencé a encontrar libros en la basura que llevé a mi casa para seguir construyendo mi biblioteca personal. Cuando nos dimos cuenta la tuvimos hacer uso al completo del primer piso de nuestra casa que convertimos ya en biblioteca. Gracias al apoyo de personal voluntariado y de vecinos realizamos círculos de lectura y actividades que comenzaron a hacer más popular y concurrido de niños el lugar. Además de eso, los medios de comunicación han ido contribuyendo a la labor de difundir acerca de la biblioteca. A partir de ese momento, más personas en Bogotá que tienen libros en su casa llaman para donarlos, y así hoy tenemos alrededor de 8 bibliotecas”.

¿Qué fue lo qué desencadenó su paso a la acción?

“Vivimos en un barrio humilde al sur oriente de la ciudad de Bogotá y la biblioteca más cercana se encuentra muy distante, lo cual hace que no sea un lugar accesible para los niños que habitan en nuestro barrio y aledaños. Los hogares son compuestos en su mayoría por madres solteras y debido a las condiciones económicas, los padres deben salir a trabajar para conseguir el sustento de sus familias. Esto implica que los niños no están acompañados por lo menos de uno de sus padres y que permanezcan solos durante el día. Aquí es donde nace la necesidad de crear un espacio a los niños donde se ofrezca la guía necesaria para desarrollar sus labores escolares y además un lugar donde puedan hacer buen uso de su tiempo libre”.

¿Qué hace que el tiempo dedicado a este proyecto merezca la pena?

“Las personas conocían el proyecto y nos donaban libros. Al ver que ya el primer piso de nuestra casa estaba lleno, nos hizo pensar que con tantos podríamos comenzar a multiplicar nuestro sueño. De esta forma, no habría material amontonando desperdiciándose si no que al contrario, podría ser de mucha utilidad llevándolo a lugares con similares problemáticas sociales.

Realmente nos llena de satisfacción saber que le estamos compartiendo a la sociedad un poco de lo mucho que podemos dar como seres humanos, para la construcción de una nueva generación llena de valores, analítica y con un sentido de pertenencia por lo que tenemos como Colombianos”.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

Si te gustó esta entrada, quizás también te interese : “Emprendedores: construyendo ‘Un Techo para mi País” u otras historias de nuestra serie “Emprendedores



“Convéncete a ti mismo para convencer a los demás”

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Daniela en uno de sus talleres de dinamización de lectura

Daniela Rosito tenía solo 18 años cuando detectó una necesidad que tenía que ver con algo que ella adora: los libros. Una biblioteca llena de ellos a la que no se le saca partido era casi como cometer un crimen contra el potencial enorme que los libros pueden tener sobre las personas. Sobre qué la movió a transformar su idea en algo tangible y que ha aprendido por el camino hablamos con ella. Si te ronda una idea por la cabeza pero te está costando lanzarte, el punto de vista de Daniela te dará el empujón que necesitas seguro!

Daniela,  ¿qué te movió a comenzar Leamos un Libro?

Visitando una escuela pública para hacer un trabajo de clase pude notar como el colegio tenía una biblioteca repleta de libros (cosa que mi colegio nunca tuvo), pero también una bibliotecaria desesperada por motivar a los chicos y a los padres a desarrollar el gusto por la lectura en un contexto en el que no había apoyo del colegio o inicitivas orientadas a desarrollar la conexión entre personas y libros. Empecé a preguntar y me di cuenta que había un desconocimiento de los padres y chicos que la escuela que tenían esos libros.  Como visibilizar, cómo llevar eso que ya existe tanto a los padres como a los chicos, cómo motivarlos, ahí estaba la labor. Me movió el saber que yo podía hacer algo para mediar entre la necesidad de conectar una cosa con la otra y el reto, ¿cómo hago para captar su interés, para hacer de esto un proyecto exitoso y replicable?

El resultado es Leamos un Libro (también en tmblr aquí), , una organización que trabaja desde 2007 por la dinamización de la lectura principalmente en escuelas pero también en otro tipo de centros comunitarios.

A menudo la idea prende y después nos atacan los miedos, las excusas. ¿Cuáles fueron tus miedos iniciales?

No tuve miedo al principio, me puse inmediatamente a tocar puertas. El problema vino cuando me empecé a encontrar con los primeros rechazos.

Me di cuenta que aunque yo tenía la pasión, no todo el mundo se sentía igual. Me topé con la falta de apertura, las trabas, los cuestionamientos. Notaba como en muchos casos la gente se sitúa en un espacio de conformidad. Si les traías algo nuevo, lo veían como una cierta complejidad, como que les estabas tratando de sacar de la comodidad del momento.

Yo seguí tratando. Me dio muchas herramientas hablar con los demás. Me ayudó a entender lo que estaban haciendo y determinar qué puedo hacer yo para que la respuesta sea sí. En realidad la decepción y el obstáculo me hicieron más fuerte.

Paciencia y perseverancia: claves para avanzar.

Paciencia y perseverancia: claves para avanzar.

Una vez que echaste a andar, ¿qué pasó?

Usé las críticas para armar algo mejor, algo que llegó a la gente y comencé a tener resultados positivos. Me pareció que ahí había oportunidad.

Algo además muy importante de lo que me di cuenta es que a veces uno quiere abarcar mucho pero hay que conformarse con lo poco y que también las otras personas entiendan que es un paso a paso. El resultado es a menudo una cuestión de paciencia y perseverancia.

¿Qué lecciones has aprendido que puedas regalar a los demás para que se animen a pasar a la acción?

Primero, que usen los obstáculos a su favor. Son cartas que hay que usar. Se ponen en la mesa cuando uno quiere hacer algo y se miran de forma que puedas sacar lo mejor de esa experiencia.

Por otra parte si alguien quiere hacer algo, lo que simplemente necesita es esas ganas de hacerlo y entender la importancia de la perseverancia y paciencia.. Hay que estar preparado y uno tiene que tener la convicción. También es importante decírselo a uno mismo, “yo quiero y puedo hacer esto” porque solo cuando uno está convencido para uno mismo, está en disposición de convencer a los demás.

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Combinar voluntariado internacional, emprendimiento y aventura: ¿cómo?

Mutuo logo

y haciendo así realidad nuestros sueños…

Te sientes bien en tu día a día, pero solo bien. Sabes que en algún lugar alguien está viviendo la vida que tú quieres vivir…

Esta es solo una de las cinco razones que Valentina, Nataly y Ana usaron para convencerse de que si no ellas quiénes, y si no ahora cuándo. Tras acabar los estudios en la universidad pensaron que sería una buena experiencia combinar tres cosas que les apasionan: la comunicación, los viajes y la aventura y los proyectos sociales.

¿Cuántos de los que nos leen no han soñado con algo similar? ¿Qué les paró? … Traemos hasta aquí el caso de estas tres chicas mexicanas porque son el claro referente de quien piensa y actúa. Aunque tenían diferentes trabajos y estaban bien (cómo dice la cita inicial), sabían que eso no era suficiente. Entonces se plantearon ¿qué pasaría si se atreviesen?, ¿qué podrían crear que ahora no existe?. Así nació Mutuo: un proyecto social que apoya a organizaciones sin fines de lucro en sus causas sociales. Mutuo les ayuda a difundir su causa a través de estrategias de comunicación que motiven a la acción. Te lo explican mejor en este video de presentación:

 

Dónde están y qué les ha llevado hasta aquí….

La idea de mezclar tus habilidades poniéndolas al servicio de una causa, viajar y generar un impacto social no es nueva. Muchos buscan quién les oriente sobre cómo hacerlo, otros ante la incertidumbre, eligen pagar a agencias que les organizan el viaje con propósito solidario… A esta tres aventureras nada las paró. Por supuesto estaban perdidas al principio pero su compromiso con dar forma a un proyecto que las llevase a donde querían ir haciendo lo que querían hacer, las ha puesto a las puertas de tomar pronto su primer avión.

¿Qué es lo siguiente…?

Valentina, Nataly y Ana andan estos días ultimando detalles y tocando puertas para conseguir sponsors.  La idea es que salgan para su primer destino, Tanzania, a mediados de julio para luego dirigirse a Sudáfrica.

Estas chicas son un ejemplo a seguir para todos los que hemos alguna vez querido o queremos vivir una aventura así y al tiempo generar un impacto positivo. Les vamos a seguir la pista y les iremos contando más allá de cómo les va el viaje, qué es lo que están aprendiendo y cuáles son sus consejos para aquellos que se estén planteando hacer algo similar.

Hasta la próxima parada en ruta, si haces clic en ‘Me gusta’ en su página de Facebook, serás testigo de sus avances. Puedes seguirlas también en Twitter y en su canal de YouTube.

Acompáñalas en la cuenta regresiva de la aventura más grande de sus vidas y de lo que pueda ser la tuya un día si te dejaste inspirar. Y si tú también te animas a emprender rumbo, anímate a compartírnoslo.

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Biblioteca Paquete: Libros que cambian vidas

Santiago Presas vive en Carretera la Cruz un barrio costero en Concordia, Entre Ríos, Argentina, una comunidad en crecimiento donde solo los emprendedores dispuestos a cambiar su dura realidad pueden convertir verdaderas intenciones en acción.

Cortesía de www.facebook.com/biblioteca.paquete

Cortesía de www.facebook.com/biblioteca.paquete

Santiago es uno de ellos, de aquellos que sueñan y actúan, que quieren cambiar su barrio a punta de esfuerzo y empuje. “El barrio de Carretera La Cruz viene de atravesar una historia de décadas de abandono estatal absoluto, falta de recursos, delincuencia y pauperización, la lucha es día a día por poder comer, y mantener el rancho indemne entre las bandas y consumidores o vendedores de drogas”, Santiago.

Sin embargo, hay algo más interesante en este barrio que los índices de delincuencia; personas que aunque enfrentan una realidad difícil, están dispuestos a cambiar, a innovar y servir de vehículos de paz, socialización y crecimiento.

Desde que Santiago llegó a Carretera la Cruz empezó a pensar qué podía hacer para cambiar aquel que sería su hogar. Después de tres años, Santiago ha desarrollado proyectos de saneamiento, plantado árboles, entre otras iniciativas, a las que miembros de su comunidad se han unido. Ahora, su más reciente intención y acción es hacer de su barrio un mundo en el que los libros alejen los malos pasos, abran nuevos horizontes y construyan una sociedad más partidaria, solidaria y educada.

Biblioteca Paquete

Libros de la Biblioteca Paquete

Libros de la Biblioteca Paquete

Con solo una mesa y unos cuantos libros comenzó lo que es hoy un proyecto social importante en su comunidad. La Biblioteca Paquete, como se llama la iniciativa, está ubicada en el segundo piso de su casa, está aún en construcción pero esta viva y esta siendo usada por miembros de la comunidad, quienes están aprendiendo a través de los libros cómo salir adelante.

Los temas en los que se centra esta biblioteca popular son ambientales, de reciclaje, libros de “autoayuda”, gestión comunitaria, cooperativismo, tratamiento de aguas, técnicas alternativas de construcción, huertas y técnicas orgánicas, agroecología, generacion de conciencia,  etc. En otras palabras todos aquellos temas de interés comunitario que ayuden a mejorar la calidad de vida de los miembros de este barrio, su comunicación y participación social.

Método de Préstamo

La biblioteca no tiene fichas ni catálogos. Los libros que entran van siendo fotografiados y puestos en Facebook. Una persona se lleva un libro, sin más compromiso que cuidarlo y devolverlo cuando lo termine de leer, y a cambio deja:

  • Un paquete de bolsas de basura, un lápiz, una hoja o cualquier alimento que les pueda servir a otras personas para almorzar. También pueden dejar una planta, cinta adhesiva, etc. El material puede ser simple, pero de gran valor.

  • Quien no tiene para pagar se lo lleva gratis, pero puede aportar su energía en cualquier proyecto de los que están en marcha como voluntario. Algunos de esos proyectos pueden ser plantar árboles, ayudar en temas de reciclaje comunitario, proyectos de saneamiento, etc.

La Biblioteca Paquete apunta a multiplicar y fortalecer los proyectos y buenas voluntades. Pretende unir solidaridad, integridad con educación, desarrollando la confianza en el otro y multiplicando la colaboración.

Aunque el camino sea duro y de a ratos me sienta desmotivado o piense que estoy haciendo las cosas mal por no encargarme más de mi propia vida, no deja de ser gratificante y muy prometedor, y cada día se abren nuevas perspectivas. Y te digo una cosa, cada vez que alguien me dice que esto que estoy haciendo, sirve y es bueno, me da fuerzas para seguir buscando soluciones, ya que los medios son escasos, y sin embargo, al buscarlas aparecen … porque el mundo es muy pequeño, como lo veo yo, y todos estamos conectados en la búsqueda de la misma solución a través de distintos formatosSantiago Presas.

Si quieres conocer más acerca de la Biblioteca Paquete y cómo puedes ayudar, no dejes de contactar a Santiago a través de su página en Facebook o en su perfil en Idealistas.org.

¿Conoces otra historia inspiradora, solidaria y  que merece ser contada?, ¡compártela con nosotros en los comentarios!

Si te gustó esta historia, no te pierdas 8 bibliotecas rescatando libros de la basura.

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De la simpleza de un asado nace algo extraordinario

asados

En Asados

Ale Lucchesi, un realizador audiovisual argentino de 32 años, soñador y emprendedor, junto con un grupo de amigos decidió empezar un nuevo camino, en el que el sueño por un país mejor se hace posible a través de la unión y la integración social que surgen de un asado.

Lucchesi empezó a preguntarse cómo usar su energía y creatividad en pro de un bien social. Tras agrupar muchos conceptos que tenía dando vueltas, decidió enfocarse en una de sus tradiciones: los asados. Se dio cuenta que un asado generaba una unión natural que ayudaba a conocer al otro, y fue allí que decidió agrupar esta tradición con el aspecto social. ¿El resultado? “En Asados”, una organización sin fines de lucro que nace el 20 de enero de 2014.

Unión + conocimiento + aprendizaje = En Asados

La idea del proyecto es generar asados abiertos en los que grupos, fundaciones, ONGs e individuos interesados en ayudar a sus comunidades puedan agruparse en un solo lugar y a una hora específica en un asado comunitario en el que la unión +el conocimiento + el aprendizaje sean claves para conocer las necesidades de la comunidad, lo que se está haciendo y falta por hacerse para mejorar.

 “De la unión va a surgir naturalmente una fuente de inspiración a nuevas cosas“. Ale Lucchesi

En los asados todo el mundo puede participar independientemente de su ideología política o religión. El único ingrediente, o por lo menos el principal no es ni la carne ni los vegetales, es un corazón dispuesto a conectar y ayudar a su comunidad.

¿Cómo puedo ayudar?

Aunque el nacimiento del proyecto es reciente, las ganas están presentes, ya seas una organización argentina con sede en Buenos Aires o una persona interesada en conectar con organizaciones para pasar a la acción, puedes comunicarte con “En Asados” para participar de diferentes maneras a través de su página oficial en Facebook haciendo clic aquí o mandando un correo electrónico a enasados@gmail.com.

Hasta el momento “En Asados” ha contado con la colaboración de Pedro Barruffaldi (co-fundador), analista en sistemas y el encargado del desarrollo estratégico de la iniciativa. “En Asados” agradece especialmente a Maria del Rosario Cereigido de Contruyo Puentes y Silvia Flores de la cooperativa la JUANITA de la Matanza por confiar en el proyecto.

Alejandro como ciudadano argentino preocupado por su comunidad vio en un asado, parte tradicional de su país, una oportunidad para pasar a la acción. Desde donde nos lees, ¿qué es típico en tu país y cómo crees que puedes integrar tu cultura con el cambio social? 

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Emprendedores que sirven de inspiración

Tres historias de personas que en distintos puntos de la Argentina decidieron llevar adelante sus proyectos innovadores y con empeño lograron transformar positivamente su realidad y la de su comunidad

Por   | Para LA NACION

EmprendedoresSegún la Real Academia Española, emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Y Cenecia, Sebastián y Marcelo se lo tomaron al pie de la letra. Cada uno desarrolla día tras día una tarea distinta, pero los unen las ganas de progresar y de poder cambiar la realidad que los rodea.

Quizás el caso más emblemático sea el de Cenecia Alancay, que hace casi 14 años creó la organización La Esperanza de Enseñar y Aprender Más (LEAM) para “dar una manita a la gente que lo necesita”. En Abra Pampa, Jujuy, busca dar oportunidades a las mujeres de La Puna para generar sus propios ingresos económicos y mejorar su calidad de vida a partir de la enseñanza de manualidades, corte y confección, y la elaboración de sombreros ovejunos y tejido.

La zona tiene altos índices de desocupación femenina y por eso Cenecia les enseña a generar sus propios ingresos económicos y a mejorar su calidad de vida, y les demuestra que “tienen el mismo derecho a trabajar que los hombres y que no sólo están destinadas al trabajo doméstico”. Luego, lo que producen lo venden en ferias que organizan en el pueblo y que compran los turistas.

“Yo estoy para ayudar en lo que puedo: enhebrar una aguja, coser, cortar o simplemente escuchar”, explica Cenecia, madre de seis hijos propios, otros siete “del corazón” y abuela de 11 nietos, que trabaja como portera en una escuela por la mañana y luego, por la tarde, se dedica también a ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad y a personas con discapacidad, y así elevar su autoestima para que puedan seguir adelante demostrando que sus vidas pueden cambiar.

Sin embargo, ella no recibe asistencia de ningún organismo de gobierno y uno de los pocos reconocimientos que tuvo fue el Premio Mujeres Solidarias de la Fundación Avon. “Nadie nos ayuda, vienen a sacarse fotos, la gente aquí se encariña con los visitantes, pero luego desaparecen”, se queja apesadumbrada Cenecia, que ahora tiene como objetivo poder cercar el patio de su centro para que los 70 chicos que concurren puedan jugar tranquilos mientras sus madres aprenden y trabajan.

“Acá se necesita de todo. Mis hijos me ayudan, pero nosotros solos no podemos. Necesitamos, por ejemplo, un médico que les explique a las chicas cosas sobre la maternidad, psicólogos y asistentes sociales”, afirma, y agrega: “Pero para todo nos piden que armemos un proyecto y lo presentemos. Pero para nosotros es muy complicado todo eso”.

Cenecia comanda, pero sus hijos también la ayudan. Dana es maestra jardinera, da apoyo escolar para los más chiquitos y enseña danzas folklóricas y habla orgullosa de su madre. “Somos una familia solidaria. Nosotros damos todo lo que tenemos y no nos importa no tener nada, siempre de alguna manera nos vamos a arreglar”, afirma.

Si bien Cenecia es consciente de que hay que resolver las urgencias económicas y de salud, que son una prioridad en su tierra, ella aspira a más. “No nos sirven las donaciones sin pensar en lo humano”, reflexiona.

La confianza como motor

Una situación completamente distinta es la de Sebastián Javelier, que hoy tiene 28 años y hace cinco no pensaba que su futuro sería “hacerse bolsa”. En 2010, sólo tenía su idea y $ 800 para empezar. Hoy factura $ 2,5 millones por año fabricando más de 200.000 bolsas reciclables por mes que les vende a empresas como Coca-Cola, Garbarino o Adidas, y emplea a más 25 personas.

En 2009 daba clases particulares de física y era ayudante de cátedra en la Facultad de Ingeniería hasta que jugando al fútbol se quebró una pierna y tuvo que permanecer tres meses inmovilizado. Y ahí empezó a pensar y a darle forma a lo que sería Ecoexist, su emprendimiento.

“Siempre pensaba en armar un negocio propio y, por otro lado, nunca me gustaron las bolsas descartables”, recuerda, hoy, mientras muestra una de las bolsas que fabrica con frizilina, un material 100% biodegradable, pero que por el diseño “la gente no tira”.

Pero una vez que tuvo la idea, el desafío era armar la empresa. “Busqué, investigué, leí e hice cursos de administración, finanzas, ventas y para emprendedores porque mi empresa era yo y tenía que controlar todo lo que hacía.” Así llegó a la Fundación Impulsar, que además de formación, le brindó un crédito de $ 7000 a tasa cero y lo que Sebastián destaca como más importante: un mentor que lo acompañó durante dos años para poner en marcha Ecoexist.

Para Sebastián, la clave para poder desarrollar su emprendimiento se basó en la confianza, que fue la lección que aprendió apenas comenzó. “Al momento de retirar las bolsas del primer pedido, el costurero me dijo que me cobraba el doble de lo presupuestado o si no tiraba toda la producción a la basura”, recuerda. Así las cosas, buscó una nueva costurera hasta que conoció a Alicia, con quien formaron a más de 20 mujeres en el oficio, a las que ayudaron a comprar las máquinas de coser que ellas pagaron con producción, pero que también les permitía trabajar para otras empresas y generar más ingresos.

“Para mí, era fundamental trabajar con ellas y no con cualquier taller. Era un valor agregado poder ayudarlas. Pero también eso nos garantizó una fidelidad impresionante. Nosotros las ayudamos a tener un trabajo y un oficio, y ellas nos ayudan siempre para llegar con las entregas a tiempo. La clave es la confianza mutua”, explica Sebastián, que también aplica ese método con sus proveedores y clientes.

Pero no todo fue fácil. Luego de un tiempo de trabajar así, la industria comenzó a virar hacia las bolsas pegadas, para lo que necesitaban una maquina automática. “Fue una decisión que me costó mucho tomar porque no quería dejar sin trabajo a las costureras, pero a la vez necesitaba afianzar la empresa”, sostiene.

Pero finalmente pudo compatibilizar ambos modelos de producción y gracias a un crédito viajó a China para comprar la maquina necesaria, que tiene un costo de $ 700.000 y que paga mensualmente bajo el sistema de leasing. “Ahora hacemos las bolsas cosidas con nuestras costureras y las bolsas pegadas con la máquina, lo que nos permitió poder ampliar más nuestra producción y sumar algunos operarios”, afirma.

Otro punto complicado a la hora de montar la empresa fue la financiación. “No hay facilidades para crecer, nadie te ayuda”, sostiene Sebastián, que tuvo que hacer cosas “impensadas” para conseguir dinero en efectivo y poder cubrir la brecha que se genera entre pagar sus costos y cobrar por su trabajo hasta que la empresa ganó un premio de incentivo a emprendedores de $ 50.000 que les permitió normalizar su cuenta corriente.

Hoy, a tan sólo cuatro años de haber comenzado, Sebastián ya sueña con regionalizar su emprendimiento para llegar a más puntos del país. Pero al mirar atrás, afirma humildemente: “Yo no soy el que más sabe, creo que lo que mejor hice fue permitir que la mejor gente se sume a la empresa”.

Banco comunitario

comunidad

Generando comunidad

Corría 1999 y la escuela a la que iban los hijos de Marcelo Caldano en Capilla del Monte, Córdoba, amenazaba con cerrar. Involucrarse con un grupo de padres, que en su mayoría estaban marginados del sistema económico formal, pero con un gran compromiso en relación con la educación de sus hijos, fue el primer desafío y armaron una cooperativa educacional, que logró mantener el colegio abierto durante diez años.

“Los padres no estaban en condiciones de pagar los $ 80 mensuales por alumno que costaba mantener los gastos de la escuela. Entonces acordamos pagar $ 30 en efectivo y el resto con trabajo, que consistía en realizar desde tareas de la escuela como trámites, jardinería, mantenimiento y limpieza de la infraestructura, hasta la organización de eventos o la elaboración de materiales didácticos”, rememora.

Allí nació el Banco de Horas Comunitarias, un sistema económico comunitario alternativo ideado por Caldano, que suple la carencia de dinero en efectivo con los recursos no económicos que cada miembro de la comunidad posee, como capacidad productiva y saberes, y los transforma en una moneda local llamada Soles.

“El desafío era cómo sostener una organización formada por familias que no podían garantizar su propio sustento. Si individualmente no podían sostener sus propias cuentas, ¿con qué excedente iban a sostener una escuela? Luego de unos meses de convivir con esa inquietud, propuse el Banco de Horas Comunitarias como un sistema económico que hace visible la riqueza de las personas, aunque no tengan dinero, y crea un Fondo de Productos y Servicios, basado en las capacidades y talentos de las personas, y también de objetos donados, con el cual se sostuvo más del 40% del presupuesto de la escuela durante diez años”, relata Marcelo.

Para que esta moneda funcione primero hay que determinar un objetivo general comunitario, la manera en que se realizará y calcular las horas de trabajo necesarias para desarrollar las actividades para llevarlo a cabo. Luego, hay que consensuar un precio para asignar a esas horas de trabajo y crear un fondo de recursos no monetarios, productos y servicios con aportes de los miembros de la organización y también por donaciones de terceros.

“Que una comunidad se ponga de acuerdo en una causa común ya es riqueza”, afirma Marcelo, que explica que finalmente los soles “representan recursos, productos y servicios que tenemos en nuestra proveeduría.”

Si bien en principio el sistema puede parecer similar a los clubes de trueque, Marcelo destaca una diferencia fundamental: “Nosotros tenemos como objetivo una causa común, como puede ser mantener una escuela; en cambio, el trueque es un mercado alternativo basado sólo en la reciprocidad”.

Por eso, el sistema fue multipremiado en concursos del sector social en todo el mundo y replicado en comunidades de Puerto Rico, México y España, entre otros, y Marcelo integra la Red Internacional de Emprendedores Sociales Ashoka desde 2003.

Hoy, quince años después, el Banco de Horas Comunitarias creció y se transformó en el Banco de Recursos Comunitarios porque no sólo ofrece horas de trabajo, sino productos generados por la misma comunidad de socios que pueden encontrarse en los anaqueles de la proveeduría para que otros miembros de la comunidad puedan adquirirlos con esta moneda complementaria.

En Jujuy, Córdoba o Buenos Aires, Cenecia, Marcelo y Sebastián entendieron que forman parte de una comunidad y que su realización personal va de la mano del desarrollo de sus vecinos y más allá de la economía. “Queremos que la gente comparta con nosotros. La vida no se termina en un pantalón”, finaliza Cenecia

Este artículo se ha reproducido con el permiso La Nación. Extraído del suplemento Hacer Comunidad

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¿Necesitamos más o menos idealistas?

idealistas

Cortesía de Shutterstock

Mientras el concepto de emprendimiento social continúa ganando fuerza, no faltan las voces que cuestionan el “idealismo” de personas que ante problemas que hasta ahora el sector privado, público o el tercer sector no han conseguido resolver, se lanzan a dar respuestas creando productos o servicios que generen un impacto social.

Nos tropezamos con este artículo de David Brooks del que se desprende cierta ironía. Nos habla de aquellos que en muchas ocasiones han pasado un tiempo estudiando, viviendo fuera, o han viajado a algunas de las regiones más pobres del mundo y que a partir de ahí ,deciden desarrollar una iniciativa que va mucho más allá que un trabajo de 9 a 5. Un proyecto con un propósito que para ellos da sentido al trabajo que cada día consume una buena parte de su día.

A pesar de que afirma que es difícil no sentirse en algún momento inspirado por estos “idealistas”, según él la mayoría de estos emprendedores sociales tropiezan con dos importantes vacíos:

  1. Su poca fe en los procesos políticos y creen que el cambio real sucederá en otra dimensión. Brooks está convencido que se necesitan reglas y que no habrá verdadero progreso social sin progreso político.
  2. Una falta de reconocimiento de la importancia de crear orden social previo a lo demás. Según Brooks “Muchos de estos activistas hablan como si los problemas del mundo pudiesen resolverse si prestamos más atención, somos más compasivos y conseguimos contar con más recursos”.

Según Brooks, la capacidad de generar respuestas es limitada a menos que se esté dispuesto a combatir la corrupción y el desorden, y en su opinión, no es ahí donde estos emprendedores sociales están centrando la mayor parte de sus esfuerzos.

La respuesta no se hizo esperar en otros artículos alrededor de la red, como este de EccoGreen (organización que trabaja con emprendedores sociales), donde desdicen a Brooks con múltiples ejemplos reales de personas alrededor del mundo trabajando en iniciativas relativas a combatir este tipo de problemas. De hecho puntualizan como el 6% de todos los emprendedores sociales con los que ellos trabajaron en 2012, estaban interesados en combatir el fraude electoral, generar mayor acceso a los procesos políticos, reformar el sistema judicial, etc. Afirman además como en los últimos 5 años,  trabajando con este mismo tipo de colectivo, el 28% están liderando organizaciones que trabajan para mejorar problemáticas que tienen que ver directamente con asuntos relacionados con la sociedad civil.

Su conclusión es que sí, que el mundo necesita una buena dosis de idealismo ya que son estos idealistas los que a pesar del caos de la ley y el orden, creen que un gran cambio no solo es necesario sino que es posible.

¿Qué opinión te merecen estos nuevos actores del siglo XXI, los emprendedores sociales?. ¿Son las estructuras según las conocemos hasta ahora suficientes, prioritarias o se necesitan nuevas soluciones? ¿Confías en que de alguna forma son estos nuevos emprendedores sociales los que den respuesta a los grandes desafíos de nuestro tiempo? Esperamos tus comentarios.

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Emprendedores: voluntariado internacional legítimo y accesible para más gente

Paulina Rakowska

Paulina Rakowska, Fundadora de VOFAIR

Es obvio que la vocación de servicio de Paulina, su mente crítica y su alto compromiso con el trabajo bien hecho la iban a llevar mucho más allá que desarrollar una brillante carrera en el mundo corporativo (la cual comenzó, pero se vio felizmente frustrada por su necesidad de hacer algo con más sentido).

Desde su Polonia natal y desde muy pequeña desarrolló más y más esa capacidad de ponerse en el lugar del otro mediante continuas experiencias de voluntariado. Colaboró con organizaciones en su país y después también en África y Sudamérica. Fue aquí que experimentó la dificultad de poder conseguir información fiable de organizaciones que recibían voluntarios internacionales. Vio además como intermediarios hacían caja con precios totalmente desorbitados que después no llegaban a las comunidades en necesidad. Tenía que hacer algo.

¿Había una manera de resolver este problema? Si nadie lo estaba haciendo, en lugar de quejarse ella lo haría. De esta forma nos cuenta la historia de su organización VOFAIR, una plataforma que provee información contrastada para voluntarios que buscan proyectos fiables en Sudamérica. Gracias Paulina por contagiar esa energía, esas ganas, ese gran corazón y por tan increíble iniciativa.

¿Qué fue lo que originó la idea de crear VOFAIR? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

La existencia y creación de VOFAIR responde a un problema que creció en el mundo del voluntariado internacional.

Mientras que en Chile solo 4% de la sociedad participa en labores de voluntariado (y en otros países en Sudamérica el porcentaje no es mucho más alto), ser voluntario en el extranjero está muy de moda entre los jóvenes de países tales como Alemania, Australia, Estados Unidos y Bélgica. Ellos viajan muchas veces a otro continente y con mucha motivación ayudan en los hogares, a cuidar la naturaleza o en proyectos de construcción entre otros. Trabajan ‘pro bono’, sin ser remunerados y lo que reciben es la experiencia de vivir en otras culturas, prácticar de idioma extranjero y entretenimiento. Algunos jóvenes dedican un año entero (llamado ‘gap year’) para viajar y hacer voluntariado en Sudamérica, Asia o África. Como existe un gran número de estos emprendedores, lo que ocurrió es que el mercado respondió con la creación de muchas empresas intermediarias que cobran por organizar los paquetes de ‘volunturismo – turismo conjunto con proyectos de voluntariado. Así los precios de trabajo voluntario en un hogar en Bolivia pueden llegar hasta 1,000 USD por semana (alojamiento básico y comida incluido). Estos precios lógicamente no corresponden a los de mercado, dado que las empresas intermediarias intentan incrementar sus ganancias. De esta manera, el “mercado” de voluntariado internacional se convirtió en algo exclusivo para la personas con mayores  recursos.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

pau_VOFAIRCreo que sobre todo fue la respuesta de la gente por todos lados quien me decían que VOFAIR es buena idea. Pude también corroborar esto, cuando recibí muchas postulaciones de los voluntarios de varios países para trabajar con mi fundación.

Soy simplemente una persona que no deja los problemas sin llegar a una buena solución. Además me considero emprendedora y me encanta llevar otra gente, liderar equipos donde todos compartan una visión.

Creo que mi vida estaba esperando este momento en el que de verdad sentí que podía formar parte del cambio. VOFAIR creció como una idea y tuve mucha suerte de ganar fondos para poder crear una fundación y atraer voluntarios increíbles para trabajar juntos. En un momento pude dejar mi trabajo a tiempo completo en una oficina y dedicarme a una causa. No me lo pensé dos veces, fue como un sueño.

¿Cómo te sientes trabajando y dedicando tu tiempo a una causa como esta?

¡Feliz! Sobre todo porque ya no estoy sola con VOFAIR si no tengo un gran equipo de voluntarios que también ponen sus corazones en la causa.

Soy ingeniera y economista ecológica. He trabajado en varias áreas y negocios. Creo que siempre buscaba un puesto de trabajo dónde pudiese sentir que no estoy en verdad trabajando. Estos más de 13 meses con VOFAIR pasaron volando y me hicieron sentirme exactamente en esta manera. Tal vez, como a veces dicen mis padres, estoy perdiendo una oportunidad de hacer “una gran carrera” en mundo corporativo, con todos mis diplomas por cuales estudié mucho. Mis padres confían en mi pero a veces me preguntan cuándo se termina mi proyecto… Para mi VOFAIR es todavía como un bebé – quiero que crezca como organización y viajar por el mundo. Si se termina, esto significaría que el problema se solucionó – para esto sirven las organizaciones sin fines de lucro ¿verdad?, para solucionar las problemas. Si desaparecen esa sería una situación ideal! En este momento tengo grandes planes y más sueños a cumplir en el tema de voluntariado justo. Al final soy libre y mi compromiso es encontrar equilibrio y justicia en la vida.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Ser sustentable para conectar con quién eres

Lucas_campodonico

Lucas Campodónico, fundador de Ecomanía

Hablar con Lucas es como tirarte a la piscina y sumergirte en un refrescante baño de una realidad más razonable, más equilibrada, definitivamente más  sostenible. Firme defensor de romper los que él llama ‘imaginarios sociales’, en su trabajo, en su vida (ya que dudo que haya distinción), se empeña en transmitir mensajes con los que tod@s puedan sentirse identificados y por ende comprometidos.

Nos habla de “Happytalismo”, como versión mejorada de este nuestro sistema donde haya un mercado en el que más y más tenga cabida una oferta de emprendedores sostenibles y una demanda de consumidores responsables, siempre con un respeto absoluto de la diversidad.

Con la cabeza sin duda llena de ideas, a Lucas un proyecto le llevó a otro y desde Greca, preciosa iniciativa de comercio justo y consumo responsable que trabaja con botones de descarte, se dio cuenta que había un interés no totalmente satisfecho por los temas relacionados con la  sustentabilidad. Como comunicador vio en lo que hoy es Ecomanía, su siguiente proyecto que por supuesto no fue el último. Otros como GreenBondi llevan también su huella.

Sobre Ecomanía, su emprendimiento en forma de ONG que tiene como centro una revista dedicada a comunicar el nuevo paradigma de la sustentabilidad, nos habla en nuestras habituales tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Ecomanía? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Ecomanía fue la consecuencia de Greca. Nos dimos cuenta que el mayor impacto de Greca no era reutilizar botones de descarte, sino usar la marca como excusa para comunicar, para hablar de lo que esta pasando, y ahí pensamos en hacer un medio de comunicación, entender mejor cuál era nuestra aporte.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

Antes que sustentables somos emprendedores y a su vez emprender ¡es muy sustentable!. Es SUSTENTABLE a nivel personal porque te permite conectarte con quién sos, para qué estás, qué te gusta. Es sutentable porque todo emprendimiento que nace genera una mejor distribución de la riqueza.

¿Cómo te hace sentir dedicar tu tiempo a una causa como esta?

Creo que la respuesta podría ser la misma que la de arriba. Te hace sentir  que no estás fragmentado, te hace sentir mas indepetendiente por un lado y mas interconectado o dependiente por el otro.

A un emprendedor como Lucas, le hicimos una pregunta extra. Queríamos saber cuál era su consejo para todos aquellos que cuentan con una idea, una intención, pero que por diferentes razones les cuesta transformar esto en acción. Nos dio dos que les compartimos:

1. “Don’t worry, be crappy”… una cita del inglés que vendría a decir, “no te preocupes, equivócate” o más bien, no esperes a que se den las condiciones perfectas o nunca harás nada. Lánzate, y si algo no funciona,ya irás viendo, pero comienza por algún sitio.

2. Sé consciente de tus propias limitaciones, eso te ayudará a centrarte y a no establecer metas inalcanzables que acaben por frustrarte. A partir de ahí, sigue construyendo.

Buenos consejos que les trasladamos idealistas. ¿Cuáles son sus proyectos? Si tienen uno en marcha con componente social, compártanlo aquí. Nos encantará conocer en qué andan.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Cambiando el mundo con un café “pendiente”

Café Pendiente

Alrededor de Semana Santa la imagen que ilustra esta entrada corrió como la pólvora por las redes sociales. Miles compartieron y pulsaron el botón ‘Me gusta’. Una persona decidió ir más allá.

Su nombre es Sol Verdier y su voz transmite una pureza de buenos sentimientos que conmueve. Ella vió la imagen, leyó la historia tras la fotografía y pensó: “yo puedo hacer algo más”. Dicho y hecho, esta mamá, diseñadora gráfica y generoso ser humano ha encontrado en la iniciativa “Un Café Pendiente” una maravillosa razón para hacer la diferencia e inspirar a otros a hacer lo mismo con algo tan simple como una taza de café.

Después de poco más de un mes, y con ya más de 10.000 seguidores en su página en Facebook, nos cuenta la historia de cómo pasó de la intención a la acción, en nuestras habituales tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Un Café Pendiente? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Sol Verdier - Café Pendiente

Sol Verdier, iniciadora de la iniciativa Café Pendiente en Argentina

Café Pendiente nace en Napoles, Italia, cuando un napolitano estaba contento por cualquier motivo y en vez de pagar solo un café que bebería él mismo, pagaba dos, uno para él y otro para el que viniese después con problemas económicos. Empezó como una tradición y al poco tiempo se convirtió en un proyecto en varias ciudades de Europa.

Hace un mes aproximadamente, empezó a circular por las redes sociales un cuento de Tonino Guerra que contaba esta tradición. Personalmente el cuento me hizo ruido. Pensé que si esto estuviese funcionando acá, seguramente yo dejaría un café pendiente. Al final decidí pasar del “me gusta” al “¿por qué no?”. Pensé que al ser diseñadora gráfica tenía herramientas más que suficientes para darle forma y empezar este proyecto en mi país.

Así empecé. Escribí un proyecto, armé una web para que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda descargar toda la info, y armé un Facebook para empezar a difundir la idea.

A los pocos días convencí a unas amigas dueñas de unos cafés a sumarse (la perichona y guapa), y de a poco fueron apareciendo los “me gusta”.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

De chica fui varias veces a misionar al Chaco y participaba en varias movidas solidarias. Hoy con un trabajo y un hijo se me complica.

Vi este proyecto como una posibilidad de ayudar al alcance de todos.

¿Cómo te hace sentir dedicar tu tiempo a una causa como esta?

¡Feliz y agotada! Me encanta ser parte de esta iniciativa y sinceramente me sorprende la repercusión que tuvo en tan poco tiempo.

Espero poder encontrar un grupo de gente para poder repartir mejor las tareas y retomar los trabajos que estoy acumulando y ser una madre otra vez jaajaa!

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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