Emprendedores:


De la simpleza de un asado nace algo extraordinario

asados

En Asados

Ale Lucchesi, un realizador audiovisual argentino de 32 años, soñador y emprendedor, junto con un grupo de amigos decidió empezar un nuevo camino, en el que el sueño por un país mejor se hace posible a través de la unión y la integración social que surgen de un asado.

Lucchesi empezó a preguntarse cómo usar su energía y creatividad en pro de un bien social. Tras agrupar muchos conceptos que tenía dando vueltas, decidió enfocarse en una de sus tradiciones: los asados. Se dio cuenta que un asado generaba una unión natural que ayudaba a conocer al otro, y fue allí que decidió agrupar esta tradición con el aspecto social. ¿El resultado? ”En Asados”, una organización sin fines de lucro que nace el 20 de enero de 2014.

Unión + conocimiento + aprendizaje = En Asados

La idea del proyecto es generar asados abiertos en los que grupos, fundaciones, ONGs e individuos interesados en ayudar a sus comunidades puedan agruparse en un solo lugar y a una hora específica en un asado comunitario en el que la unión +el conocimiento + el aprendizaje sean claves para conocer las necesidades de la comunidad, lo que se está haciendo y falta por hacerse para mejorar.

 ”De la unión va a surgir naturalmente una fuente de inspiración a nuevas cosas“. Ale Lucchesi

En los asados todo el mundo puede participar independientemente de su ideología política o religión. El único ingrediente, o por lo menos el principal no es ni la carne ni los vegetales, es un corazón dispuesto a conectar y ayudar a su comunidad.

¿Cómo puedo ayudar?

Aunque el nacimiento del proyecto es reciente, las ganas están presentes, ya seas una organización argentina con sede en Buenos Aires o una persona interesada en conectar con organizaciones para pasar a la acción, puedes comunicarte con “En Asados” para participar de diferentes maneras a través de su página oficial en Facebook haciendo clic aquí o mandando un correo electrónico a enasados@gmail.com.

Hasta el momento “En Asados” ha contado con la colaboración de Pedro Barruffaldi (co-fundador), analista en sistemas y el encargado del desarrollo estratégico de la iniciativa. “En Asados” agradece especialmente a Maria del Rosario Cereigido de Contruyo Puentes y Silvia Flores de la cooperativa la JUANITA de la Matanza por confiar en el proyecto.

Alejandro como ciudadano argentino preocupado por su comunidad vio en un asado, parte tradicional de su país, una oportunidad para pasar a la acción. Desde donde nos lees, ¿qué es típico en tu país y cómo crees que puedes integrar tu cultura con el cambio social? 

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Emprendedores que sirven de inspiración

Tres historias de personas que en distintos puntos de la Argentina decidieron llevar adelante sus proyectos innovadores y con empeño lograron transformar positivamente su realidad y la de su comunidad

Por   | Para LA NACION

EmprendedoresSegún la Real Academia Española, emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Y Cenecia, Sebastián y Marcelo se lo tomaron al pie de la letra. Cada uno desarrolla día tras día una tarea distinta, pero los unen las ganas de progresar y de poder cambiar la realidad que los rodea.

Quizás el caso más emblemático sea el de Cenecia Alancay, que hace casi 14 años creó la organización La Esperanza de Enseñar y Aprender Más (LEAM) para “dar una manita a la gente que lo necesita”. En Abra Pampa, Jujuy, busca dar oportunidades a las mujeres de La Puna para generar sus propios ingresos económicos y mejorar su calidad de vida a partir de la enseñanza de manualidades, corte y confección, y la elaboración de sombreros ovejunos y tejido.

La zona tiene altos índices de desocupación femenina y por eso Cenecia les enseña a generar sus propios ingresos económicos y a mejorar su calidad de vida, y les demuestra que “tienen el mismo derecho a trabajar que los hombres y que no sólo están destinadas al trabajo doméstico”. Luego, lo que producen lo venden en ferias que organizan en el pueblo y que compran los turistas.

“Yo estoy para ayudar en lo que puedo: enhebrar una aguja, coser, cortar o simplemente escuchar”, explica Cenecia, madre de seis hijos propios, otros siete “del corazón” y abuela de 11 nietos, que trabaja como portera en una escuela por la mañana y luego, por la tarde, se dedica también a ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad y a personas con discapacidad, y así elevar su autoestima para que puedan seguir adelante demostrando que sus vidas pueden cambiar.

Sin embargo, ella no recibe asistencia de ningún organismo de gobierno y uno de los pocos reconocimientos que tuvo fue el Premio Mujeres Solidarias de la Fundación Avon. “Nadie nos ayuda, vienen a sacarse fotos, la gente aquí se encariña con los visitantes, pero luego desaparecen”, se queja apesadumbrada Cenecia, que ahora tiene como objetivo poder cercar el patio de su centro para que los 70 chicos que concurren puedan jugar tranquilos mientras sus madres aprenden y trabajan.

“Acá se necesita de todo. Mis hijos me ayudan, pero nosotros solos no podemos. Necesitamos, por ejemplo, un médico que les explique a las chicas cosas sobre la maternidad, psicólogos y asistentes sociales”, afirma, y agrega: “Pero para todo nos piden que armemos un proyecto y lo presentemos. Pero para nosotros es muy complicado todo eso”.

Cenecia comanda, pero sus hijos también la ayudan. Dana es maestra jardinera, da apoyo escolar para los más chiquitos y enseña danzas folklóricas y habla orgullosa de su madre. “Somos una familia solidaria. Nosotros damos todo lo que tenemos y no nos importa no tener nada, siempre de alguna manera nos vamos a arreglar”, afirma.

Si bien Cenecia es consciente de que hay que resolver las urgencias económicas y de salud, que son una prioridad en su tierra, ella aspira a más. “No nos sirven las donaciones sin pensar en lo humano”, reflexiona.

La confianza como motor

Una situación completamente distinta es la de Sebastián Javelier, que hoy tiene 28 años y hace cinco no pensaba que su futuro sería “hacerse bolsa”. En 2010, sólo tenía su idea y $ 800 para empezar. Hoy factura $ 2,5 millones por año fabricando más de 200.000 bolsas reciclables por mes que les vende a empresas como Coca-Cola, Garbarino o Adidas, y emplea a más 25 personas.

En 2009 daba clases particulares de física y era ayudante de cátedra en la Facultad de Ingeniería hasta que jugando al fútbol se quebró una pierna y tuvo que permanecer tres meses inmovilizado. Y ahí empezó a pensar y a darle forma a lo que sería Ecoexist, su emprendimiento.

“Siempre pensaba en armar un negocio propio y, por otro lado, nunca me gustaron las bolsas descartables”, recuerda, hoy, mientras muestra una de las bolsas que fabrica con frizilina, un material 100% biodegradable, pero que por el diseño “la gente no tira”.

Pero una vez que tuvo la idea, el desafío era armar la empresa. “Busqué, investigué, leí e hice cursos de administración, finanzas, ventas y para emprendedores porque mi empresa era yo y tenía que controlar todo lo que hacía.” Así llegó a la Fundación Impulsar, que además de formación, le brindó un crédito de $ 7000 a tasa cero y lo que Sebastián destaca como más importante: un mentor que lo acompañó durante dos años para poner en marcha Ecoexist.

Para Sebastián, la clave para poder desarrollar su emprendimiento se basó en la confianza, que fue la lección que aprendió apenas comenzó. “Al momento de retirar las bolsas del primer pedido, el costurero me dijo que me cobraba el doble de lo presupuestado o si no tiraba toda la producción a la basura”, recuerda. Así las cosas, buscó una nueva costurera hasta que conoció a Alicia, con quien formaron a más de 20 mujeres en el oficio, a las que ayudaron a comprar las máquinas de coser que ellas pagaron con producción, pero que también les permitía trabajar para otras empresas y generar más ingresos.

“Para mí, era fundamental trabajar con ellas y no con cualquier taller. Era un valor agregado poder ayudarlas. Pero también eso nos garantizó una fidelidad impresionante. Nosotros las ayudamos a tener un trabajo y un oficio, y ellas nos ayudan siempre para llegar con las entregas a tiempo. La clave es la confianza mutua”, explica Sebastián, que también aplica ese método con sus proveedores y clientes.

Pero no todo fue fácil. Luego de un tiempo de trabajar así, la industria comenzó a virar hacia las bolsas pegadas, para lo que necesitaban una maquina automática. “Fue una decisión que me costó mucho tomar porque no quería dejar sin trabajo a las costureras, pero a la vez necesitaba afianzar la empresa”, sostiene.

Pero finalmente pudo compatibilizar ambos modelos de producción y gracias a un crédito viajó a China para comprar la maquina necesaria, que tiene un costo de $ 700.000 y que paga mensualmente bajo el sistema de leasing. “Ahora hacemos las bolsas cosidas con nuestras costureras y las bolsas pegadas con la máquina, lo que nos permitió poder ampliar más nuestra producción y sumar algunos operarios”, afirma.

Otro punto complicado a la hora de montar la empresa fue la financiación. “No hay facilidades para crecer, nadie te ayuda”, sostiene Sebastián, que tuvo que hacer cosas “impensadas” para conseguir dinero en efectivo y poder cubrir la brecha que se genera entre pagar sus costos y cobrar por su trabajo hasta que la empresa ganó un premio de incentivo a emprendedores de $ 50.000 que les permitió normalizar su cuenta corriente.

Hoy, a tan sólo cuatro años de haber comenzado, Sebastián ya sueña con regionalizar su emprendimiento para llegar a más puntos del país. Pero al mirar atrás, afirma humildemente: “Yo no soy el que más sabe, creo que lo que mejor hice fue permitir que la mejor gente se sume a la empresa”.

Banco comunitario

comunidad

Generando comunidad

Corría 1999 y la escuela a la que iban los hijos de Marcelo Caldano en Capilla del Monte, Córdoba, amenazaba con cerrar. Involucrarse con un grupo de padres, que en su mayoría estaban marginados del sistema económico formal, pero con un gran compromiso en relación con la educación de sus hijos, fue el primer desafío y armaron una cooperativa educacional, que logró mantener el colegio abierto durante diez años.

“Los padres no estaban en condiciones de pagar los $ 80 mensuales por alumno que costaba mantener los gastos de la escuela. Entonces acordamos pagar $ 30 en efectivo y el resto con trabajo, que consistía en realizar desde tareas de la escuela como trámites, jardinería, mantenimiento y limpieza de la infraestructura, hasta la organización de eventos o la elaboración de materiales didácticos”, rememora.

Allí nació el Banco de Horas Comunitarias, un sistema económico comunitario alternativo ideado por Caldano, que suple la carencia de dinero en efectivo con los recursos no económicos que cada miembro de la comunidad posee, como capacidad productiva y saberes, y los transforma en una moneda local llamada Soles.

“El desafío era cómo sostener una organización formada por familias que no podían garantizar su propio sustento. Si individualmente no podían sostener sus propias cuentas, ¿con qué excedente iban a sostener una escuela? Luego de unos meses de convivir con esa inquietud, propuse el Banco de Horas Comunitarias como un sistema económico que hace visible la riqueza de las personas, aunque no tengan dinero, y crea un Fondo de Productos y Servicios, basado en las capacidades y talentos de las personas, y también de objetos donados, con el cual se sostuvo más del 40% del presupuesto de la escuela durante diez años”, relata Marcelo.

Para que esta moneda funcione primero hay que determinar un objetivo general comunitario, la manera en que se realizará y calcular las horas de trabajo necesarias para desarrollar las actividades para llevarlo a cabo. Luego, hay que consensuar un precio para asignar a esas horas de trabajo y crear un fondo de recursos no monetarios, productos y servicios con aportes de los miembros de la organización y también por donaciones de terceros.

“Que una comunidad se ponga de acuerdo en una causa común ya es riqueza”, afirma Marcelo, que explica que finalmente los soles “representan recursos, productos y servicios que tenemos en nuestra proveeduría.”

Si bien en principio el sistema puede parecer similar a los clubes de trueque, Marcelo destaca una diferencia fundamental: “Nosotros tenemos como objetivo una causa común, como puede ser mantener una escuela; en cambio, el trueque es un mercado alternativo basado sólo en la reciprocidad”.

Por eso, el sistema fue multipremiado en concursos del sector social en todo el mundo y replicado en comunidades de Puerto Rico, México y España, entre otros, y Marcelo integra la Red Internacional de Emprendedores Sociales Ashoka desde 2003.

Hoy, quince años después, el Banco de Horas Comunitarias creció y se transformó en el Banco de Recursos Comunitarios porque no sólo ofrece horas de trabajo, sino productos generados por la misma comunidad de socios que pueden encontrarse en los anaqueles de la proveeduría para que otros miembros de la comunidad puedan adquirirlos con esta moneda complementaria.

En Jujuy, Córdoba o Buenos Aires, Cenecia, Marcelo y Sebastián entendieron que forman parte de una comunidad y que su realización personal va de la mano del desarrollo de sus vecinos y más allá de la economía. “Queremos que la gente comparta con nosotros. La vida no se termina en un pantalón”, finaliza Cenecia

Este artículo se ha reproducido con el permiso La Nación. Extraído del suplemento Hacer Comunidad

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¿Necesitamos más o menos idealistas?

idealistas

Cortesía de Shutterstock

Mientras el concepto de emprendimiento social continúa ganando fuerza, no faltan las voces que cuestionan el “idealismo” de personas que ante problemas que hasta ahora el sector privado, público o el tercer sector no han conseguido resolver, se lanzan a dar respuestas creando productos o servicios que generen un impacto social.

Nos tropezamos con este artículo de David Brooks del que se desprende cierta ironía. Nos habla de aquellos que en muchas ocasiones han pasado un tiempo estudiando, viviendo fuera, o han viajado a algunas de las regiones más pobres del mundo y que a partir de ahí ,deciden desarrollar una iniciativa que va mucho más allá que un trabajo de 9 a 5. Un proyecto con un propósito que para ellos da sentido al trabajo que cada día consume una buena parte de su día.

A pesar de que afirma que es difícil no sentirse en algún momento inspirado por estos “idealistas”, según él la mayoría de estos emprendedores sociales tropiezan con dos importantes vacíos:

  1. Su poca fe en los procesos políticos y creen que el cambio real sucederá en otra dimensión. Brooks está convencido que se necesitan reglas y que no habrá verdadero progreso social sin progreso político.
  2. Una falta de reconocimiento de la importancia de crear orden social previo a lo demás. Según Brooks “Muchos de estos activistas hablan como si los problemas del mundo pudiesen resolverse si prestamos más atención, somos más compasivos y conseguimos contar con más recursos”.

Según Brooks, la capacidad de generar respuestas es limitada a menos que se esté dispuesto a combatir la corrupción y el desorden, y en su opinión, no es ahí donde estos emprendedores sociales están centrando la mayor parte de sus esfuerzos.

La respuesta no se hizo esperar en otros artículos alrededor de la red, como este de EccoGreen (organización que trabaja con emprendedores sociales), donde desdicen a Brooks con múltiples ejemplos reales de personas alrededor del mundo trabajando en iniciativas relativas a combatir este tipo de problemas. De hecho puntualizan como el 6% de todos los emprendedores sociales con los que ellos trabajaron en 2012, estaban interesados en combatir el fraude electoral, generar mayor acceso a los procesos políticos, reformar el sistema judicial, etc. Afirman además como en los últimos 5 años,  trabajando con este mismo tipo de colectivo, el 28% están liderando organizaciones que trabajan para mejorar problemáticas que tienen que ver directamente con asuntos relacionados con la sociedad civil.

Su conclusión es que sí, que el mundo necesita una buena dosis de idealismo ya que son estos idealistas los que a pesar del caos de la ley y el orden, creen que un gran cambio no solo es necesario sino que es posible.

¿Qué opinión te merecen estos nuevos actores del siglo XXI, los emprendedores sociales?. ¿Son las estructuras según las conocemos hasta ahora suficientes, prioritarias o se necesitan nuevas soluciones? ¿Confías en que de alguna forma son estos nuevos emprendedores sociales los que den respuesta a los grandes desafíos de nuestro tiempo? Esperamos tus comentarios.

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Emprendedores: voluntariado internacional legítimo y accesible para más gente

Paulina Rakowska

Paulina Rakowska, Fundadora de VOFAIR

Es obvio que la vocación de servicio de Paulina, su mente crítica y su alto compromiso con el trabajo bien hecho la iban a llevar mucho más allá que desarrollar una brillante carrera en el mundo corporativo (la cual comenzó, pero se vio felizmente frustrada por su necesidad de hacer algo con más sentido).

Desde su Polonia natal y desde muy pequeña desarrolló más y más esa capacidad de ponerse en el lugar del otro mediante continuas experiencias de voluntariado. Colaboró con organizaciones en su país y después también en África y Sudamérica. Fue aquí que experimentó la dificultad de poder conseguir información fiable de organizaciones que recibían voluntarios internacionales. Vio además como intermediarios hacían caja con precios totalmente desorbitados que después no llegaban a las comunidades en necesidad. Tenía que hacer algo.

¿Había una manera de resolver este problema? Si nadie lo estaba haciendo, en lugar de quejarse ella lo haría. De esta forma nos cuenta la historia de su organización VOFAIR, una plataforma que provee información contrastada para voluntarios que buscan proyectos fiables en Sudamérica. Gracias Paulina por contagiar esa energía, esas ganas, ese gran corazón y por tan increíble iniciativa.

¿Qué fue lo que originó la idea de crear VOFAIR? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

La existencia y creación de VOFAIR responde a un problema que creció en el mundo del voluntariado internacional.

Mientras que en Chile solo 4% de la sociedad participa en labores de voluntariado (y en otros países en Sudamérica el porcentaje no es mucho más alto), ser voluntario en el extranjero está muy de moda entre los jóvenes de países tales como Alemania, Australia, Estados Unidos y Bélgica. Ellos viajan muchas veces a otro continente y con mucha motivación ayudan en los hogares, a cuidar la naturaleza o en proyectos de construcción entre otros. Trabajan ‘pro bono’, sin ser remunerados y lo que reciben es la experiencia de vivir en otras culturas, prácticar de idioma extranjero y entretenimiento. Algunos jóvenes dedican un año entero (llamado ‘gap year’) para viajar y hacer voluntariado en Sudamérica, Asia o África. Como existe un gran número de estos emprendedores, lo que ocurrió es que el mercado respondió con la creación de muchas empresas intermediarias que cobran por organizar los paquetes de ‘volunturismo – turismo conjunto con proyectos de voluntariado. Así los precios de trabajo voluntario en un hogar en Bolivia pueden llegar hasta 1,000 USD por semana (alojamiento básico y comida incluido). Estos precios lógicamente no corresponden a los de mercado, dado que las empresas intermediarias intentan incrementar sus ganancias. De esta manera, el “mercado” de voluntariado internacional se convirtió en algo exclusivo para la personas con mayores  recursos.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

pau_VOFAIRCreo que sobre todo fue la respuesta de la gente por todos lados quien me decían que VOFAIR es buena idea. Pude también corroborar esto, cuando recibí muchas postulaciones de los voluntarios de varios países para trabajar con mi fundación.

Soy simplemente una persona que no deja los problemas sin llegar a una buena solución. Además me considero emprendedora y me encanta llevar otra gente, liderar equipos donde todos compartan una visión.

Creo que mi vida estaba esperando este momento en el que de verdad sentí que podía formar parte del cambio. VOFAIR creció como una idea y tuve mucha suerte de ganar fondos para poder crear una fundación y atraer voluntarios increíbles para trabajar juntos. En un momento pude dejar mi trabajo a tiempo completo en una oficina y dedicarme a una causa. No me lo pensé dos veces, fue como un sueño.

¿Cómo te sientes trabajando y dedicando tu tiempo a una causa como esta?

¡Feliz! Sobre todo porque ya no estoy sola con VOFAIR si no tengo un gran equipo de voluntarios que también ponen sus corazones en la causa.

Soy ingeniera y economista ecológica. He trabajado en varias áreas y negocios. Creo que siempre buscaba un puesto de trabajo dónde pudiese sentir que no estoy en verdad trabajando. Estos más de 13 meses con VOFAIR pasaron volando y me hicieron sentirme exactamente en esta manera. Tal vez, como a veces dicen mis padres, estoy perdiendo una oportunidad de hacer “una gran carrera” en mundo corporativo, con todos mis diplomas por cuales estudié mucho. Mis padres confían en mi pero a veces me preguntan cuándo se termina mi proyecto… Para mi VOFAIR es todavía como un bebé – quiero que crezca como organización y viajar por el mundo. Si se termina, esto significaría que el problema se solucionó – para esto sirven las organizaciones sin fines de lucro ¿verdad?, para solucionar las problemas. Si desaparecen esa sería una situación ideal! En este momento tengo grandes planes y más sueños a cumplir en el tema de voluntariado justo. Al final soy libre y mi compromiso es encontrar equilibrio y justicia en la vida.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Ser sustentable para conectar con quién eres

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Lucas Campodónico, fundador de Ecomanía

Hablar con Lucas es como tirarte a la piscina y sumergirte en un refrescante baño de una realidad más razonable, más equilibrada, definitivamente más  sostenible. Firme defensor de romper los que él llama ‘imaginarios sociales’, en su trabajo, en su vida (ya que dudo que haya distinción), se empeña en transmitir mensajes con los que tod@s puedan sentirse identificados y por ende comprometidos.

Nos habla de “Happytalismo”, como versión mejorada de este nuestro sistema donde haya un mercado en el que más y más tenga cabida una oferta de emprendedores sostenibles y una demanda de consumidores responsables, siempre con un respeto absoluto de la diversidad.

Con la cabeza sin duda llena de ideas, a Lucas un proyecto le llevó a otro y desde Greca, preciosa iniciativa de comercio justo y consumo responsable que trabaja con botones de descarte, se dio cuenta que había un interés no totalmente satisfecho por los temas relacionados con la  sustentabilidad. Como comunicador vio en lo que hoy es Ecomanía, su siguiente proyecto que por supuesto no fue el último. Otros como GreenBondi llevan también su huella.

Sobre Ecomanía, su emprendimiento en forma de ONG que tiene como centro una revista dedicada a comunicar el nuevo paradigma de la sustentabilidad, nos habla en nuestras habituales tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Ecomanía? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Ecomanía fue la consecuencia de Greca. Nos dimos cuenta que el mayor impacto de Greca no era reutilizar botones de descarte, sino usar la marca como excusa para comunicar, para hablar de lo que esta pasando, y ahí pensamos en hacer un medio de comunicación, entender mejor cuál era nuestra aporte.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

Antes que sustentables somos emprendedores y a su vez emprender ¡es muy sustentable!. Es SUSTENTABLE a nivel personal porque te permite conectarte con quién sos, para qué estás, qué te gusta. Es sutentable porque todo emprendimiento que nace genera una mejor distribución de la riqueza.

¿Cómo te hace sentir dedicar tu tiempo a una causa como esta?

Creo que la respuesta podría ser la misma que la de arriba. Te hace sentir  que no estás fragmentado, te hace sentir mas indepetendiente por un lado y mas interconectado o dependiente por el otro.

A un emprendedor como Lucas, le hicimos una pregunta extra. Queríamos saber cuál era su consejo para todos aquellos que cuentan con una idea, una intención, pero que por diferentes razones les cuesta transformar esto en acción. Nos dio dos que les compartimos:

1. “Don’t worry, be crappy”… una cita del inglés que vendría a decir, “no te preocupes, equivócate” o más bien, no esperes a que se den las condiciones perfectas o nunca harás nada. Lánzate, y si algo no funciona,ya irás viendo, pero comienza por algún sitio.

2. Sé consciente de tus propias limitaciones, eso te ayudará a centrarte y a no establecer metas inalcanzables que acaben por frustrarte. A partir de ahí, sigue construyendo.

Buenos consejos que les trasladamos idealistas. ¿Cuáles son sus proyectos? Si tienen uno en marcha con componente social, compártanlo aquí. Nos encantará conocer en qué andan.

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Emprendedores: Cambiando el mundo con un café “pendiente”

Café Pendiente

Alrededor de Semana Santa la imagen que ilustra esta entrada corrió como la pólvora por las redes sociales. Miles compartieron y pulsaron el botón ‘Me gusta’. Una persona decidió ir más allá.

Su nombre es Sol Verdier y su voz transmite una pureza de buenos sentimientos que conmueve. Ella vió la imagen, leyó la historia tras la fotografía y pensó: “yo puedo hacer algo más”. Dicho y hecho, esta mamá, diseñadora gráfica y generoso ser humano ha encontrado en la iniciativa “Un Café Pendiente” una maravillosa razón para hacer la diferencia e inspirar a otros a hacer lo mismo con algo tan simple como una taza de café.

Después de poco más de un mes, y con ya más de 10.000 seguidores en su página en Facebook, nos cuenta la historia de cómo pasó de la intención a la acción, en nuestras habituales tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Un Café Pendiente? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Sol Verdier - Café Pendiente

Sol Verdier, iniciadora de la iniciativa Café Pendiente en Argentina

Café Pendiente nace en Napoles, Italia, cuando un napolitano estaba contento por cualquier motivo y en vez de pagar solo un café que bebería él mismo, pagaba dos, uno para él y otro para el que viniese después con problemas económicos. Empezó como una tradición y al poco tiempo se convirtió en un proyecto en varias ciudades de Europa.

Hace un mes aproximadamente, empezó a circular por las redes sociales un cuento de Tonino Guerra que contaba esta tradición. Personalmente el cuento me hizo ruido. Pensé que si esto estuviese funcionando acá, seguramente yo dejaría un café pendiente. Al final decidí pasar del “me gusta” al “¿por qué no?”. Pensé que al ser diseñadora gráfica tenía herramientas más que suficientes para darle forma y empezar este proyecto en mi país.

Así empecé. Escribí un proyecto, armé una web para que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda descargar toda la info, y armé un Facebook para empezar a difundir la idea.

A los pocos días convencí a unas amigas dueñas de unos cafés a sumarse (la perichona y guapa), y de a poco fueron apareciendo los “me gusta”.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

De chica fui varias veces a misionar al Chaco y participaba en varias movidas solidarias. Hoy con un trabajo y un hijo se me complica.

Vi este proyecto como una posibilidad de ayudar al alcance de todos.

¿Cómo te hace sentir dedicar tu tiempo a una causa como esta?

¡Feliz y agotada! Me encanta ser parte de esta iniciativa y sinceramente me sorprende la repercusión que tuvo en tan poco tiempo.

Espero poder encontrar un grupo de gente para poder repartir mejor las tareas y retomar los trabajos que estoy acumulando y ser una madre otra vez jaajaa!

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Emprendedores: Tecnología y juventud reduciendo la pobreza en América Latina

Andrea - Coderise

Andrea Cornejo, fundadora de Coderise

Andrea Cornejo tiene una pregunta, ¿cuál es el rol que puede jugar la tecnología en la reducción de los niveles de pobreza y desigualdad en América Latina? ¿Podemos mejorar la economía de la región y difuminar las desigualdades si más chicos entienden y son capaces de interactuar con la tecnología para dar respuestas a los problemas de sus comunidades? Su sospecha es que sí, y se ha propuesto demostrarlo a través Coderise, un proyecto que empodera a los estudiantes jóvenes de países en desarrollo, enseñándoles a crear aplicaciones web. Tras su experiencia piloto, la primera ronda se desarrollará en Medellín en el mes de octubre.

Pero esta no es sino uno de las múltiples iniciativas que Andrea ha puesto en marcha. Emprendedora natural, tiene claro que su misión en la vida es la de contribuir a evaluar acciones que puedan implementarse para reducir los niveles de pobreza. Hoy se llama Coderise, pero ayer se llamó Viña Vieja Project o Emprende Social, una web que trata de aunar emprendimientos sociales en Latinoamérica. Mañana… seguro mucho más.

De ella aprendimos como cuando se persigue un objetivo social, el fracaso no existe, no se pierde plata, pero se gana un montón de enseñanzas para seguir adelante.

Más sobre Andrea y su última iniciativa, a través como siempre de nuestras tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Coderise? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Cuando una contempla los programadores más exitosos que hay,  te das cuenta de que su éxito no se lo deben a haber nacido en buena cuna, sino a la curiosidad y acceso a un computador.

Cuando hablamos de tecnología, cualquier joven podría ser el próximo en cambiar el mundo, solo basta tener las herramientas del conocimiento y la inspiración para hacerlo.

Por eso en Coderise, no solo enseñamos a programar, sino también enseñamos a aprender.  Cuando los jóvenes terminan Coderise, no salen programadores expertos – porque ese nunca fue el objetivo. El objetivo es integrarlos a la comunidad tecnológica y poner en sus manos las herramientas para crear. Para que así tengan la misma oportunidad que cualquier otro joven en el mundo de hacer un impacto.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

Para responder la pregunta:  “¿Cuál es el potencial de las tecnologías de programación en el desarrollo económico de nuestra región?” toca hacer más que leer estudios y escribir ensayos.

Tenemos que encontrar a estos jóvenes y conectarlos con el conocimiento de programación y con figuras inspiradoras que lideran la revolución tecnológica.  Y lo tenemos que comenzar a hacer desde hoy mismo.

Por esto es que un día hace casi un año, pusimos en marcha Coderise.

¿Cómo te sientes trabajando y dedicando tu tiempo a una causa como esta?

Trabajar con Coderise es romper fronteras e intentar algo que no se ha intentado antes, que vale cada esfuerzo.

Tengo la certeza que dentro de poco, Coderise podrá demostrar que el desarrollo de software es la cancha donde regiones en desarrollo como Latinoamerica pueden nivelarse con regiones avanzadas y que también puede reducir la desigualdad socio-económica.

No han pasado tres meses de nuestro primer piloto y ya vemos que muchos jóvenes están determinados a continuar aprendiendo después del programa, y que entre ellos se esta creando verdadero capital social.

Pronto veremos Coderise en marcha, será para octubre de 2013. Por el momento han lanzado la campaña de recaudación de fondos para poder costear el programa a los chicos y que este sea totalmente gratuito para los participantes. Si quieres contribuir o conocer más sobre la iniciativa, puedes hacerlo desde su página principal Coderise.org.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Si puedes convencer puedes hacerlo

Nobleza Obliga

Sebastian Mesples y Mariano Ruani, fundadores de Nobleza Obliga

Mariano y Sebastián se conocieron en 2007. Diferentes circunstancias les llevaron a generar una visión común que hoy nos mueve a describirlos casi como ‘evangelizadores del mundo online’ para organizaciones de la sociedad civil o proyectos personales con un componente social.

“Si puedes convecer a tu comunidad, a los que te rodean, puedes hacerlo”, nos cuenta Sebastián con unas ganas y una ilusión en su voz que nos hace creer que contagiarán sin duda a muchos en su intento de contribuir a la alfabetización digital de muchas organizaciones que haciendo uso de internet, conseguirán ser más eficientes en su trabajo diario.

Su emprendimiento se llama Nobleza Obliga. Una web de ‘crowdfunding’ (o financiación de la multitud). Lo que les movió a pasar de la idea a la acción nos lo cuentan los protagonistas como siempre, respondiendo a tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Nobleza Obliga? ¿Dónde vieron un problema, una carencia?

La idea surgió en Febrero de 2012 a partir de la aprobación de la ley de Crowdfunding en USA. En ese momento comenzamos a analizar la herramienta y las posibles aplicaciones en las que podíamos agregar valor.

Mariano proviene del Ecosistema Emprendedor, fue Director Ejecutivo del Club de Inversores Angel del IAE. Sebastián proviene del Sector Salud, fue CEO de Stematix (Biotech de Stem Cells), por lo que las opciones provenían inicialmente de estos sectores.

La inspiración final fue conocer el caso de TodosxSeba, una colecta masiva para reunir fondos para un transplante de médula en USA y a sus responsables. En ese momento nos dimos cuenta que el Crowdfunding era una práctica común en el sector social, aunque hasta el momento se hacía exclusivamente offline, y que una persona que enfrentaba un problema imprevisto tenía además que organizar un sistema administrativo y bancario sin contar con ninguna experiencia en este tema. Por esto decidimos que Nobleza Obliga debía aplicar la tecnología y las tendencias innovadoras para colaborar con los líderes sociales y sus iniciativas.

¿Qué les movió a pasar a la acción?

Descubrimos que las ONGs no conocían la potencialidad del mundo online. Hasta el momento las redes sociales se utilizaban solo como una forma más de publicar iniciativas, con una comunicación unidireccional desde la ONG hacia sus seguidores. Vimos que a partir de Nobleza Obliga, las ONGs ven que la actividad en las redes sociales como un diálogo que permite a sus seguidores colaborar con proyectos puntuales de la organización.

Los fondos que provienen de donaciones online son totalmente nuevos para las ONG, ya que este concepto se suma a los canales habituales de desarrollos de fondos, sin ‘canibalizarlos’. Además el crowdfunding nos permite colaborar con causas solidarias, sin distinción de banderas o ideologías. Argentina tiene un nivel de actividad solidaria muy elevada, que se puede ver en el número de ONGs constituidas y en la cantidad de personas que realizan actividades de voluntariado. Estamos convencidos que el financiamiento colectivo, que impulsamos a través de Nobleza Obliga, potencia este esfuerzo ya que le permite a cualquier persona u organización financiar su iniciativa solidaria sin necesidad de trámites administrativos, bancarios o informáticos. Pudiendo concentrarse en la divulgación de su causa en su comunidad y en la comunicación con sus donantes.

 ¿Cómo se sienten trabajando y dedicando su tiempo a una causa como esta?

Nosotros definimos a Nobleza Obliga como una empresa social y desde un principio sabíamos que el principal objetivo de la misma es el de colaborar con aquellos que se animan a provocar un cambio en los paradigmas sociales de nuestra sociedad. Esto nos provoca muchas satisfacciones ya que nos permite colaborar aportando lo que mejor sabemos hacer, articular la tecnología y el conocimiento de redes sociales con el esfuerzo de los líderes sociales. El factor económico es importante ya que Nobleza Obliga busca ser sustentable a partir de un pequeño porcentaje cuando la campaña alcanza el éxito para la que fue creada, por lo que estamos totalmente comprometidos con las causas que acompañamos. Hasta el momento NoblezaObliga se financió con nuestro aporte como fundadores.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Contagiando la ‘onda verde’

Lorena y Bárbara, directoras de Revista Lima

Bárbara y Lorena son amigas y desde hace más de dos años su trabajo consiste en despertar más conciencias en torno a la cultura verde, como primer paso para generar acción. “Estamos convencidas de que la Revolución verde es pacífica y es posible”. Con ese convencimiento se lanzaron a publicar Revista Lima que alineada con su misión, solo publican online. Las redes sociales han sido grandes aliadas en la difusión, pero sin duda su profesionalidad, calidez y compromiso sostienen este medio que en su día fue solo una idea, y que Bárbara y Lorena han transformado en realidad. Tras conseguir varios premios y reconocimientos, hoy nos cuentan cómo la necesidad de hacer algo fue más fuerte que el miedo a emprender. Aquí nos comparten su historia en tres preguntas.

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Revista Lima? ¿Dónde vieron un problema, una carencia?

Revista Lima se origina por una motivación interna: brindar información sobre la cultura ambiental desde lo positivo, contar qué se está haciendo por mejorar nuestra vida en el Planeta en distintas ciudades, diversas comunidades. Creemos que de esta manera, los lectores pueden tomar aquello que les parezca útil e imitarlo, mejorarlo, hacerlo propio. Las iniciativas individuales generan cambios grupales, toman fuerza al comunicarse y los medios digitales junto a las redes sociales permiten llegar a más gente.

¿Qué les movió a pasar a la acción?

La necesidad de “hacer algo” nos hizo avanzar con la revista. Creemos que hay que tomar cartas en los asuntos que consideramos importantes, y el cuidado del medio ambiente necesita una cultura verde que lo acompañe. El cambio de hábitos es posible si cada uno piensa qué hace en su día a día y cómo estas acciones impactan en la vida de todos. La solidaridad, la vida comunitaria, el buen humor, son parte de la línea editorial de Revista Lima, como parte de un mandato propio que intentamos transmitir.

¿Cómo se sienten trabajando y dedicando su tiempo a una causa como esta?

Trabajar en Revista Lima, como proyecto propio e independiente, nos hace verdaderamente felices. Sentimos que podemos resumir nuestra experiencia acádemica y laboral por una causa en la cual creemos verdaderamente. Y por supuesto, edición tras edición, crecemos profesionalmente, adquirimos experiencias, modificamos o corregimos aquello que podría haber salido mejor, incluímos consejos que nos brindan colegas y lectores (¡quienes por suerte son muy participativos!). Es una búsqueda constante por mejorar la revista, sumar a más lectores y formar una auténtica comunidad online donde se puedan tratar temas y buscar soluciones en conjunto. Creemos profundamente que el futuro es compartir y estamos en ese camino.

Si tienes curiosidad por conocer más de cerca el trabajo de Bárbara y Lorena, no tienes más que darte una vuelta por el último número de su revista, suscribirte a través de: suscripcion[a]revistalima.com.ar o seguirlas por las redes sociales, Facebook y Twitter.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Creando inspiración frente a la frustración

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Colaboradores de TEGI medios 2012.Gabriel Venegas en la esquina superior derecha

Gabriel Venegas es Venezolano, pero nos cuenta su historia desde España. Como a tantos otros, la crisis le llevó al desempleo y el desempleo a una oportunidad que posiblemente no hubiese surgido sin la necesidad de reinventarse.

Sin trabajo pero aún, en mejor posición que muchos otros inmigrantes algunos de los cuales no hablaban el idioma, decidió poner en marcha TEGI, un emprendimiento social que ha merecido diferentes reconocimientos nacionales e internacionales. Su revista, web y programa de radio online, brindan apoyo a la integración de los inmigrantes en la sociedad española, así como información valiosa para emprendedores sociales, emprendedores en general y cualquier interesado en temas de educación y empleo. Esta es su historia en sus propias palabras…

¿Cuál fue el problema o la carencia que dio origen a la iniciativa?

“Nací en Venezuela, crecí en los EEUU y desde el 2006 resido en España, actualmente en la ciudad de Elche. En Septiembre del 2008, mi pareja y yo tomamos la decisión de mudarnos a Elche. Mi pareja se inscribió en la Universidad y yo iba a trabajar en la agencia de viajes de mis padres. Debido a la crisis, tuvimos que cerrar la agencia y me quedé sin trabajo. Era la primera vez en mi vida que me quedaba sin trabajo, los ahorros empezaban a agotarse. Mi pareja y yo dábamos vueltas y más vueltas a la cabeza sobre qué hacer. La primera idea era abrir una cafetería pero la inversión era demasiado alta. Todos los días salía a la calle a buscar trabajo. Hablé con mucha gente que enfrentaba la misma situación que yo y muchos que conocí lo tenían aún más difícil que yo. Por lo menos yo tenía mis documentos en orden y tenía a mi familia aquí que me ayudaba. Otros inmigrantes llegan solos, sin papeles y a veces sin hablar el idioma. Al ver que no encontraba trabajo tome la decisión de crear una guía que brindará información práctica, útil y también llevará contenidos culturales y motivacionales”.

¿Qué te hizo pasar a la acción?

“La idea era brindar nuestro apoyo a la integración de inmigrantes en la sociedad española. Nos pusimos manos a la obra y diseñamos el primer número en el ordenador de mi madre sin contenido, sólo con el nombre de las secciones y marcando los espacios de publicidad. Imprimimos una maqueta de la “revista” y juntamos las hojas con una grapadora. Con esta “revista” salí a la calle, a visitar todo tipo de comercio comentando la idea que tenía, cada día desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche caminado por las ciudades y pueblos de la provincia de Alicante vendiendo espacios de publicidad. Tras unas semanas, logre vender alrededor de los 1700€. Esto en conjunto con pequeños préstamos de familiares y amigos nos ayudó a cubrir los costes del primer número de La guía del Inmigrante que salió en mayo de 2009.

Con el tiempo, TEGI ha ido evolucionando, y sentando unas bases más solidas.  Nos convertimos en TEGI – Medios de Comunicación Social: La revista TEGI,  la página web (antes www.laguiadelinmigrante.org – hoy www.tegimedios.com) e inauguramos la emisora de Radio Online,  www.tateijuradio.com. Nuestro público objetivo hoy es llegar a toda la gente interesada en temas relacionados con emprendimiento social, emprendimiento en general, educación y empleo.

Empezamos el proyecto mi pareja y yo, pero hoy en día sin toda la gente que nos apoya no sería posible seguir llevándolo a cabo. TEGI – Medios de comunicación Social es posible gracias a todos los colaboradores y voluntarios que nos apoyan con sus ideas, artículos y esfuerzos. En la vida uno sólo no llega muy lejos, siempre se necesitan otros que te apoyen. Me gustaría compartir con todos una frase que siempre me motiva a seguir adelante. “Si quieres puedes, si puedes haces, si haces logras”.

¿Cómo te sientes dedicando tu tiempo a este proyecto?

“Me siento muy satisfecho y agradecido que puedo hacer el trabajo que estoy haciendo. Estoy dedicado a mi proyecto de vida. Me encanta ver que mucha gente ha entrado en la página web o en la radio y que la gente en la calle me pregunta por la revista. Mi meta es crear bienestar social y económico simultáneamente, una visión que quiero compartir con la gente. Por esta razón desarrollamos dos programas formativos sobre el tema del emprendimiento social. Uno se llama “Semillas del Emprendimiento Social: Niños Hoy – Emprendedores Sociales del Mañana” un taller formativo, dirigido a niños entre 10 y 12 años. Queremos introducir el emprendimiento social de manera práctica y participativa en las aulas escolares,  para preparar a la generación que viene para que sean proactivas con espíritu emprendedor y tengan el valor de hacer las cosas diferente. Ser Emprendedor Social – Motor de la Economía y Apoyo a la Sociedad es el otro programa formativo que va dirigido a universitarios de cualquier carrera para introducir el emprendimiento social y despertar el interés de convertirse en emprendedores sociales cuando terminan la carrera y demostrar que es posible compaginar el desarrollo de una carrera profesional y contribuir a la solución de problemas sociales”.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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