¿Qué ayuda a que la gente sea más emprendedora?

¿Hay o no un cromosoma emprendedor?

¿Hay o no un cromosoma emprendedor?

Hazte emprendedor… Deja que fluya tu espíritu emprendedor… Descubre cuál es tu pasión y emprende en lo que te gusta…

¿Te resultan familiares estos mensajes? Probablamente porque últimamente los encontramos por todo lados. En realidad suenan bien y sin embargo, es fácil decirlo pero para muchos no es tan fácil llevarlo a la práctica. Ahí nos preguntamos… ¿el emprendedor nace o se hace? ¿Qué puntos mentales debemos tener claros para entender por qué no todos vamos a crear Facebook o ser Muhammad Yunnus? Aún así, si entendemos algunas cosas, podemos hacer más y mejor.

Un futuro en el que muchos seremos nuestras propias empresas

En un mundo que parece caminar hacia un futuro en que una gran mayoría seamos nuestras propias empresas ofreciendo valor a diferentes proyectos, muchos se sienten presionados a tener que ’emprender’. Y es que el trabajo como lo conocíamos hasta ahora está “mutando”.

Si vamos un paso más allá y buscamos también la generación de impacto social o ambiental sostenible, los retos se multiplican.  Pero ¿qué hace que en determinados lugares y a pesar de los obstáculos, los ecosistemas de emprendimiento sean muchos más ricos? ¿Por qué hay más emprendedores en Silicon Valley que por ejemplo, en Madrid?

Aunque la tendencia está empujando a que en diferentes sociedades se instale una cultura más emprendedora, aún parece clara la diferencia entre unos países y otros. Es ahí que entonces surge la pregunta mencionada de si el emprendedor, nace o se hace…  Parece lógico decir que si naciera, habría un equilibrio en temas de emprendimiento, y veríamos cosas similares en Silicon Valley, Madrid o en Beirut… y sin embargo, parece obvio que el desequilibrio sigue siendo enorme. Entonces no parece existir tanto un cromosoma emprendedor como el hecho de que existan o no factores externos que determinen el florecimiento de ecosistemas emprendedores. ¿Cuáles son estos factores?

  • Cultura de esfuerzo y perseverancia: muchos de los emprendedores lo son en serie. Tropiezan, se caen, pero se levantan y siguen intentándolo.
  • Es más común encontrar procesos de mentoría: la idea de que los veteranos pueden aportar experiencia y acompañar en el proceso con redes y estructuras para que esto pueda materializarse.
  • Se premiar el esfuerzo y no el conformismo, se trata de generar inspiración y espacios donde la creatividad y la innovación sea bienvenida.
  • Se percibe una tendencia a ver más las oportunidades que los problemas, junto con una aceptación de un riesgo calculado, además de tolerancia al fracaso.
  • Creencia de que el fracaso es la verdadera forma de aprender, frente a miedo al qué dirán.
  • Acceso a la financiación, cierto, sin duda eso facilita las cosas y en algunos lugares hay más dinero y más cultura inversionista en nuevos proyectos.
  • Sistemas educativos que promuevan que los niños crezcan sintiéndose cómodos no solo queriendo trabajar para una misma empresa toda su vida, sino asumiendo riesgos y entendiendo que el emprendimiento es parte del desarrollo como persona y como profesional.

En definitiva, el emprendedor puede nacer con ciertas cualidades que le sean favorables, pero sin duda ‘se puede aprender a emprender’ y en este sentido, ¿qué crees que se necesita allá desde donde nos lees, para que la cultura del emprendimiento prolifere?

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