Tu trabajo no acaba cuando encuentras trabajo

Gracias

Del usuario flickr psd vía Creative Commons

Sí, te preguntas si es real y aún estás digiriendo la noticia pero en efecto: eres el candidato elegido para ocupar ese trabajo en una ONG con el que llevas tanto tiempo soñando. Adiós a mirar cada mañana las ofertas de empleo, a enviar currículums o a ponerte nervioso con cada entrevista. ¿Adiós?, ¿eso piensas?, pues piénsalo dos veces porque cierto es que en este punto es fácil y tentador dejar tu currículum a un lado, no pensar más en tu red de contactos y olvidarte de todas las estrategias que te llevaron hasta aquí con éxito, sin embargo te recomendamos que sigas poniendo un poco de esfuerzo en mantenerte alerta. En los siguientes puntos entenderás por qué.

  • Acuérdate de aquellos que hasta que llegaste a conseguir este trabajo te ayudaron. Acuérdate de tus contactos, gente que te aconsejó, que te clarificó el terreno por el que debías moverte cuando estabas perdido… Vuelve a contactarles, hazles partícipes de las buenas noticias, agradece su aportación y busca formas para colaborar con ellos en el futuro.
  • No olvides el valor de una red. No pierdas la que ya tienes y continúa alimentándola con nuevos contactos y colaboraciones a medida que vas creciendo en el desarrollo de tu nuevo empleo.
  • Toma nota de tus logros cuando estos suceden. Es más fácil describirlos cada vez que se da el caso que hacerlo cuando tienes que echar la vista atrás meses o incluso años más tarde. Los procesos de revisión periódicos en tu trabajo, son buenos momentos para una vez determinados formalmente tus logos, los vayas recopilando y hagas seguimiento de ellos.
  • No dejes guardado tu currículum en un cajón hasta que otra oportunidad llame a tu puerta. A menudo esto significa que cuando necesites actualizarlo, ha pasado tanto tiempo que tienes que empezar de cero. Tómate un tiempo una vez al año para reelaborar y actualizar tu currículum. De esta manera no habrá agobios de última hora cuando de pronto necesites enviar un currículum de forma urgente para una buena oportunidad.
  • Mantén la puerta de tus oportunidades abierta, y hazlo una vez más a través de tu red de contactos. Al igual que tú deberías compartir oportunidades con otros, tu red hará lo mismo contigo.
  • Periódicamente tómate un tiempo para revisar tu situación personal, tus intereses, nuevas circunstancias o grado de satisfacción. Dejarse llevar es fácil pero una autoevalución personal es necesaria para estar seguro que nuestras elecciones profesionales y personales, así como las metas que perseguimos, aún encajan con quiénes somos y con quiénes aspiramos a ser.

Si eres capaz de encontrar el tiempo y hacer el esfuerzo de trabajar los puntos anteriores, te asegurarás que siempre te sentirás listo para iniciar la búsqueda o apostar por otra oportunidad cuando esta de repente se presente. Hasta ahora, ¿cuidabas alguno de estos puntos después de conseguir un empleo?, ¿crees que tienen sentido?. Esperamos como siempre tus comentarios.

Este post forma parte de la serie Trabajando en el Tercer Sector. Si estás buscando oportunidades en el mundo de las ONGs te ayudamos a definir mejor lo que de verdad quieres hacer, te damos las pautas para que tu búsqueda sea exitosa y compartimos información de primera mano sobre el mundo de las organizaciones sin fines de lucro.

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Claves para redactar tu currículum (Parte III)

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Del usuario flickr the Italian voice vía Creative Commons

¿Dejarías que un error acabe con tu carrera antes de empezar?

Aunque algunos de los puntos siguientes parecen pura lógica, a menudo los que leen currículum tropiezan una y otra vez con errores tan comunes como fáciles de solucionar. Sin embargo, aquí no hay segundas impresiones. Un sólo error puede hacer pensar al que contrata que el puesto no te interesa lo suficiente si no te tomaste el esfuerzo de realmente hacer un buen trabajo redactando tu currículum.

Estos son algunos de los aspectos que darán a tu candidatura la apariencia profesional que merece.

  • Usa negrita o todo mayúsculas para destacar nombres de organizaciones o puestos. También un tamaño de letra ligeramente superior para las cabeceras de sección. Por ejemplo, si estás usando cuerpo 12 (para el texto que nunca sea inferior a 10 puntos), usa para cabeceras de sección un cuerpo 14. Por último, apuesta siempre por los tipos de letra clásicos como ‘Times New Roman’ o ‘Arial’. Si usas otros, te arriesgas a que no sean de fácil lectura o que quien abre tu documento en una pantalla, no tenga esa fuente instalada y no pueda leer lo que recibe.
  • Usa listas con puntos. Los que leen, lo prefieren. ¿Por qué?:
    • Da al ojo una portunidad para el descanso entre las diferentes opciones, pero también es más fácil centrarse en algo que nos interesa.
    • Son la forma perfecta de destacar responsabilidades, habilidades y logros.
    • Te permite fácilmente reorganizar diferentes puntos para encajar tu currículum según el puesto y el empleador.
  • Utiliza el corrector ortográfico para identificar errores pero no te fíes de su precisión. Revisa una por una las palabras que identifica como erróneas y si lo que propone tiene sentido.
  • Tan importante como lo que está escrito, es lo que no está escrito. Ten en cuenta los márgenes. Si abusas de ellos, puede que den problemas a la hora de imprimir. Además, recuerda que los márgenes son útiles para tomar notas. Fuera de los márgenes, un equilibrio entre blancos y letra impresa se agradece cuando hay que leer un buen número de candidaturas para un puesto.
  • Si tienes que enviar o entregar un currículum en persona, recuerda usar papel de calidad, tinta negra y preferente papel blanco o de una tonalidad siempre muy clara. Esto facilitará la lectura. Aunque quieras diferenciarte del resto, sé cauteloso utilizando colores, iconos o fuentes… la manera real de diferenciarte está en demostrar a la organización como tu experiencia, tu compromiso con la misión y tu pasión por el puesto hacen de ti el candidat@ que buscan.

Revisión final: tu tienes el control sobre lo que capta la atención

Una vez que has organizado, escrito y leído varias veces tu currículum, imprímelo y tómate un respiro. Déjalo aparcado durante un tiempo y después vuelve a leerlo por encima. ¿Qué elementos, secciones o palabras captan inmediatamente tu atención?, ¿son esos los elementos que están más relacionados con el puesto?. Recuerda, tú tienes el control de aquello sobre lo que quién lee, prestará más atención. Por supuesto, quieres que preste atención a aquellos puntos que tienen más que ver con el puesto que estás intentando conseguir.

Finalizada tu última revisión, nunca están de más los ojos de un amigo y su honesta opinión. Además de captar errores gramaticales o tipográficos, te servirá para comprobar si él o ella son capaces de captar hacia qué tipo de puesto se orienta tu currículum. Una prueba más de si has hecho bien tu trabajo.

Este post forma parte de la serie Trabajando en el Tercer Sector. Si estás buscando oportunidades en el mundo de las ONGs te ayudamos a definir mejor lo que de verdad quieres hacer, te damos las pautas para que tu búsqueda sea exitosa y compartimos información de primera mano sobre el mundo de las organizaciones sin fines de lucro.

[Esta entrada apareció publicada en la antigua versión de Idealistas; cualquier enlace roto es resultado de haber lanzado una nueva versión de nuestra web en otoño de 2010.]

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Claves para redactar tu currículum (Parte II)

Del usuario flickr Kristian D. vía Creative Commons

7 consejos para abrir la puerta a una entrevista

Tu currículum habla de ti y por ti. Es una pieza clave en la búsqueda de empleo, tu herramienta de marketing personal y el es elemento que tiene que abrirte la puerta a una entrevista. Para ser lo más certero posible primer consejo: deja las prisas, tómate tiempo y sigue las siguientes pautas, sobre todo si lo que buscas es una oportunidad en el tercer sector.

  • Lo que no deben faltar: 1. Nombre e información de contacto, 2. Formación y experiencia, 3. Voluntariado, 4. Información que te define como un sólido candidato para un puesto específico (idiomas, habilidades técnicas, publicaciones…). En cada país el formato y contenido pueden variar pero estos puntos son universales.
  • Longitud: Lo bueno si breve dos veces bueno. Especialmente si estás intentando introducirte en el mundo de las ONGs trata de ajustar todo en una página. Sí, una página. ¿Por qué?, por que de esta forma será más fácil que te obligues a ser específico y a no irte por las ramas y acabar rellenando espacio con información irrelevante.
  • Un currículum más o el currículum perfecto: Nada de garabatear las cosas que has hecho. Buenas experiencias mal escritas = fracaso. Sé preciso, cuida la ortografía y no hagas que tu currículum sea una sucesión de títulos, cursos o diferentes empleos. Pregúntate algo: ¿Qué me hace a mi la clase de persona con la que otros quieren trabajar?. Tu respuesta debe reflejarse a lo largo de lo que escribas ya que así no estarás mandado un currículum cualquiera, estás enviando un currículum donde tu personalidad está como base de todo lo demás y eso será un punto a tu favor.
  • Tus habilidades & tu posición: ten siempre en mente el puesto que tratas de conseguir y céntrate en la información relevante y que encaja con lo que están buscando. Dar mucha información que no puedes justificar que esté relacionada con el puesto, no va a ayudarte y puede ser contraproducente.
  • Quien va a contratar quiere ver: seguro será importante la experiencia relacionada que tengas en el puesto, pero también destaca si tienes habilidades dirigiendo personas, proyectos, presupuestos… Y no olvides mencionar aquellos logros cuantificables que conseguiste en el pasado, por ejemplo, si lograste incrementar la productividad con iguales o menos recursos, si conseguiste reducir los costos de un proceso. Si puedes dar cifras, mejor que mejor.
  • ¿Qué pasa con los periodos de tiempo en los que no trabajé?: captarán la atención del que contrata y suelen hacerlo normalmente no en la manera más positiva pero, es imposible saber si la persona que lee, estará más impresionado con una trayectoria estable o con el hecho de que te hayas tomado un tiempo para clarificar, aprender, viajar… esto también puede aportarte mucho como persona y profesional. Asegúrate de cómo vas a justificar de una forma beneficiosa para ti y para el empleador, esos tiempos en los que no trabajaste antes de que te pillen con la guardia baja. Una manera de ser más discreto con esto en tu currículum, es fechar sólo con años y no con meses.
  • La experiencia como voluntario: especialmente si tratas de adentrarte en el mundo de las ONGs, tu aportación como voluntario es algo que se valora casi en la misma medida que tu experiencia laboral pagada. Las empresas del sector privado lo tienen también en cuenta cada vez más por lo que, párate a pesar cuando y qué hiciste para colaborar con una organización, con tu comunidad, con algún evento y no olvides mencionarlo en el currículum y sacar lo máximo. El voluntariado es también experiencia y dice mucho de ti no sólo profesionalmente, sino como persona. Si nunca has realizado tareas de voluntariado, quizás es el momento, en Idealistas encontrarás cientos de oportunidades.

En resumen, tómate tu tiempo, estudia tu currículum, estudia el puesto y después trabaja con todo esto y los consejos anteriores para conseguir que tu candidatura triunfe. No podemos garantizar nada, pero sí que creemos que el esfuerzo antes o después tiene su recompensa y esta comienza por la impresión que seas capaz de causar con tu candidatura. ¿Estás de acuerdo?, ¿añadirías algún consejo más que te haya funcionado en el pasado?

Este post forma parte de la serie Trabajando en el Tercer Sector. Si estás buscando oportunidades en el mundo de las ONGs te ayudamos a definir mejor lo que de verdad quieres hacer, te damos las pautas para que tu búsqueda sea exitosa y compartimos información de primera mano sobre el mundo de las organizaciones sin fines de lucro.

[Esta entrada apareció publicada en la antigua versión de Idealistas; cualquier enlace roto es resultado de haber lanzado una nueva versión de nuestra web en otoño de 2010.]

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Claves para redactar tu currículum (Parte I)

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Del usuario flickr LollyKnit vía Creative Commons

Las tres preguntas que debes hacerte antes de empezar.

Reducir tu vida a un trozo de papel en blanco puede llevarte horas, días… Sin embargo, quienes contratan emplean una media 15 segundos en decidir si tu petición va a la pila de los ‘Sí’, de los ‘posiblemente’ o a la de ‘absolutamente No’. Para no acabar en la última pila, la clave es ponerse en la cabeza de la persona que contrata. En último término hay tres preguntas que quien toma las decisiones se hace en esos 15 segundos.

1. ¿Puedes hacer el trabajo?

¿Cuentas con las habilidades, experiencia y formación que se demandan para cubrir los requisitos del puesto? ¿Puedes demostrar que has llevado a cabo con éxito similares tareas en el pasado? Quienes contratan quieren ver que tus habilidades encajen cuanto más mejor con las responsabilidades que demanda el puesto. Muestra esto en tu currículum y tendrás más oportunidades de que te llamen para una entrevista. Ah! y no olvides que tu currículum no es algo que demuestra todo lo que pudiste hacer en el pasado. Lo que demuestra es que gracias a ello, serás capaz de hacer eso y mucho más en el futuro.

2. ¿Harás y estarás comprometido con el trabajo?

No sólo importa si serás capaz de desempeñar el puesto, lo que van a preguntarse es si te identificas con la misión o la labor principal de la organización. Buscarán en ti credibilidad, y para ello querrán ver por tu parte pasión y compromiso con la causa. Destaca la experiencia con la que cuentas y que puede relacionarse con la misión de la organización para la que quieres trabajar. Puede tratarse de voluntariado, trabajo o formación.

3. ¿Encajas con la cultura y el ambiente de la organización?

En el mundo de las organizaciones sin fines de lucro, existe un lenguaje particular. Quienes te entrevisten van a poder detectar si estás familiarizado con él. Por ejemplo, ¿hablas de ‘organizaciones’ o de ‘empresas’?, ¿de ‘misión’ o de ‘objetivos’…?. También importante tu carácter, tu sentido del humor, ¿va bien con la organización?. La organización buscará a alguien que se sienta cómodo compartiendo el espacio de trabajo y que pueda generar buen ambiente con el resto del equipo.

En realidad tu capacidad de encajar o no con la cultura de una organización es algo sobre lo que en principio tienes poco control. Es casi como tener una cita, la chispa surge desde el primer encuentro, o puede que no haya química en absoluto. No te aconsejamos que trates de fingir que eres alguien que no eres sólo para conseguir un trabajo.

Visto esto recuerda, cuando tengas redactado tu currículum y carta de presentación, léelas varias veces preguntándote si quien contrata va a encontrar respuestas a estas tres preguntas. Esto puede marcar la diferencia a la hora de seas tú una de las personas a quien quieran conocer mejor, en lugar de a otros muchos candidatos que buscan ocupar el mismo puesto que tu persigues.

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¿Quiero de verdad este trabajo? Juguemos a puntuar

Puntuar

Del usuario flickr bigbirdz vía Creative Commons

Se acabaron los tiempos en los que veíamos una oferta de empleo en el periódico con un número de teléfono al que llamábamos y concertábamos una entrevista para el día siguiente. También se acabó el introducir los datos de tu currículum en Internet y cada vez que veías un puesto más o menos apetecible, pulsabas el botón enviar. Buscar trabajo y hacerlo bien supone mucho trabajo y aunque tuvieras todo el tiempo del mundo, ¿quién quiere perderlo?. Determina si realmente merece la pena solicitar un puesto y cuando estés seguro que sí, ¡entonces empléate a fondo!

Evaluación en cuatro pasos

Conseguir una entrevista es cada día más difícil, tienes que convencer mucho antes de tener la oportunidad de una conversación cara a cara y por eso debes invertir tiempo y esfuerzo en cómo te presentas. Te pones a redactar tu carta de presentación, a actualizar tu currículum o a pensar en cómo responder a posibles preguntas y realmente te das cuenta de que te cuesta justificar por qué encajas o por qué te interesa el puesto. En este punto para y valora tu nivel de interés en tres facetas: trabajo, organización y grado de afinidad con tus habilidades o valores. Juguemos a puntuar:

Paso 1

Puntúa tu grado entusiasmo por el puesto en una escala de 1 a 10 siendo 10 el equivalente al que definirías como el trabajo de tus sueños. Después escribe una nota sobre el por qué has puntuado lo que has puntuado. Si la cifra está por debajo de 7, es posible que no sea el trabajo más adecuado para ti.

Paso 2

Puntúa cuánto te gusta la organización. De nuevo una escala de 1 a 10. Revisa primero su visión y misión y puntúa en función esto y cómo esa misión encaja con tus valores y personalidad. Igualmente, por debajo de 7 (olvida lo fantástico que pueda parecer el puesto), quizás no es la organización que mejor se adapte a lo que buscas.

Paso 3

Revisa el puesto de trabajo y de todos los requisitos que piden, determina si cumples al menos el 80%. Si es así, probablemente eres un buen candidato (claro está, siempre y cuando el otro 20% no sea clave para el desarrollo del trabajo).

Paso 4

Por último, revisa las puntuaciones y hazte una idea de la evaluación final. Si, por ejemplo, has puntuado 7 por el puesto, 8 por la organización y tus habilidades se ajustan en un 85% digamos que merece la pena pasar a la siguiente fase y empezar a trabajar en la solicitud del puesto.

Con esta pequeño ejercicio habremos avanzado un escalón: ya sabemos si merece o no la pena continuar empleando tiempo y esfuerzo persiguiendo un puesto de trabajo determinado. Te esperamos para seguir subiendo escalones en próximos posts.

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Conocerse bien para venderse mejor

Conocerse bien

Del usuario flickr pedrosimoes7 vía Creative Commons

Cuando buscamos trabajo, tendemos a pensar que para diferenciarnos del resto lo que tenemos que hacer es vendernos bien. Sin embargo, los buenos vendedores necesitan conocer su producto antes de tratar de vender, convencer o rebatir cualquier objeción.

CCC: Conócete, conócelos, convence

La búsqueda de trabajo requiere una gran inversión de tiempo y esfuerzo pero, si no nos centramos y damos los pasos adecuados, acabaremos desarrollando trabajos que ni nos convencen, ni sacan lo mejor de nosotros mismos.

  • Conócete. Un buen ejercicio de reflexión es poner por escrito los siguientes puntos:>> Define tus valores. Estos deberían ser los puntos que guíen tus decisiones. Tener claros nuestros valores nos motiva cuando debemos pasar a la acción y también nos empuja a defender firmemente nuestros propósitos.>> Define tus prioridades y básate en ellas cuando tengas que determinar hacia dónde vas a volcar tu esfuerzo y tu energía.>> Pon en claro qué te gusta y qué no te gusta. Por ejemplo, hay quien prefiere un trabajo de oficina con un horario determinado, mientras que otros no soportan estar sentados ocho horas al día delante de una pantalla y prefieren trabajar fuera.>> Cuál es tu experiencia y tus habilidades. Repasa todas aquellas cosas que por una razón u otra puedan servirte como herramienta. No sólo hablamos de experiencia laboral o formación. Por ejemplo si has viajado, has desarrollado labores de voluntariado o cualquier otra cosa relevante, piensa qué te ha aportado la experiencia y cómo puedes aplicarla en tu trabajo.

    >> Estudia tus fortalezas y tus debilidades. Tus puntos fuertes te ayudarán a ser un candidato sólido pero puedes tambalearte fácilmente si no conoces también tus puntos débiles y cómo transformarlos en algo positivo. Por ejemplo, careces de una habilidad que se demanda en un trabajo pero sin embargo, sabes que en el pasado asumistes nuevas responsabilidades, trabajaste duro y finalmente controlaste la situación.

    >> Cuáles son tus metas a corto y largo plazo. ¿Crees que el trabajo al que quieres optar o la organización para la que te gustaría trabajar te ayudarán a conseguir esas metas?

    >> Cómo es tu estilo de trabajo. Piensa por un momento cómo te gusta trabajar y cómo tu estilo puede encajar o no en el lugar en el que aspiras conseguir un puesto. ¿Eres colaborador, prefieres trabajar sólo o en equipo, necesitas jerarquías o te sientes más cómodo en una estructura más horizontal…?

  • Conócelos. ¿Qué organizaciones encajan mejor con tus inquietudes y tu manera de ser?. Identifícalas. Aquí hablamos tanto del tipo de labor que desarrollan como de su filosofía y ambiente de trabajo.
  • Convence. Tras lo anterior, es hora de recapitular y hacer que tu perfil destaque frente a otros. Cuando encuentres una oferta que se ajuste a lo que buscas, no olvides determinar primero qué es lo que realmente te conecta con esa organización y ese puesto. A partir de ahí, utiliza todos los detalles que has identificado sobre ti mismo para convencer de que tú eres la persona que buscan. Sé creativo, es tu turno para hacer ver el por qué eres mejor que el resto.
  • En próximos posts hablaremos de cómo redactar currículums o afrontar entrevistas, pero para ello, todo este trabajo previo de autoconocimiento te será de infinita utilidad.

    Este post forma parte de la serie Trabajando en el Tercer Sector. Si estás buscando oportunidades en el mundo de las ONGs te ayudamos a definir mejor lo que de verdad quieres hacer, te damos las pautas para que tu búsqueda sea exitosa y compartimos información de primera mano sobre el mundo de las organizaciones sin fines de lucro.

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    Trabajando en el Tercer Sector: Proyecta una imagen impecable

    Proyecta una imagen impecalbe

    Del usuario flickr gerriet vía Creative Commons

    La búsqueda de un empleo es uno de los trabajos más ingratos y estresantes que existen. En un momento en el que te sientes más vulnerable de lo normal, tu meta debe ser proyectar una imagen brillante y convincente. Para conseguirlo aquí van algunas pautas para conocerte y construir esa imagen impecable que necesitas, pero recuerda: sólo creyendo en ti mismo puedes hacer que los demás crean en ti.

    La personalidad sí cuenta

    Tu experiencia y conocimientos son importantes pero no suficientes. Más y más los procesos de selección tienen en cuenta muchos detalles sobre tu personalidad. En este punto, se ha demostrado que candidatos extrovertidos y personas bien organizadas manejan mejor los procesos de selección y esto les ayuda a la hora de conseguir sus objetivos. Esto no quiere decir que tus posibilidades son menores si eres introvertido o tímido, pero sí que debes ser consciente de las ventajas de proyectar una imagen positiva, con iniciativa, abierta, pro-activa y sociable.

    La imagen que tú tengas de ti mismo es fundamental

    Durante el proceso de búsqueda, a menudo nos sentimos con menor valor con respecto a otros. Sin embargo no podemos perder la autoestima precisamente cuando queremos proyectar una imagen de mayor seguridad y autoconfianza. ¿Qué puede ayudarte a construir esta imagen de ti mismo que quieres proyectar a los demás?. Toma nota:

  • Pasa tiempo tratando de definir y ser honesto con tus prioridades e intereses. ¿Qué cosas podrías aceptar en un trabajo pero qué otras no encajan en tu personalidad?.
  • Trabaja para conocer el sector, la organización y el tipo de puesto al que quieres optar. Cuanto más sepas, más seguridad podrás proyectar en un proceso de selección.
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