Si te preguntases “¿y por qué no?”, ¿qué sería posible?

Mirando al futuro con optimismo.

Valentina Quagliotti, mirando al futuro con optimismo.

Valentina tiene dos pasiones, contar historias inspiradoras y poder ayudar a los demás. Averiguar cómo unir estas dos caras de la moneda en un proyecto sostenible del que poder vivir al tiempo que se contribuye a cambiar el mundo no fue tarea fácil, pero en el camino aprendió muchas cosas, la más importante: nada es imposible. Hoy esa conexión entre dos pasiones tiene un nombre: Ikusi, que significa mirada en vasco y que tienen mucho que ver con visibilizar historias desde una mirada diferente para generar un impacto.

El origen… 

Desde pequeña a Valentina le encantaban los lapiceros y las hojas en blanco de los cuadernos. Fue el nacimiento de su hermana Agustina lo que la motivó a escribir su primer libro a los 10 años, un libro con siete páginas donde todo su afán fue que la gente pudiese mirar la vida con otros ojos. “No podía entender por que cuando la vida era bonita todo estaba bien, pero cuando pasaban cosas no tan bonitas, la gente no podía tratar de mirar de manera diferente, encarar la vida con amor a pesar de la adversidad y ser felices. Mi objetivo con aquel libro era que la gente pasara el año 2000 más feliz”.

Valentina crece y decide estudiar comunicación, “durante todos esos años participo como voluntaria en muchas causas que me hacen tomar contacto directo con muchas otras realidades y mirar el mundo desde otros muchos puntos de vista” es así que vio claro que su vida tenía que ser una conexión de ambas: contar historias y generar impacto.  Lo que le dio la oportunidad fue, como cuando era pequeña, un papel en blanco donde plasmar un proyecto fin de curso. Tenía que ser capaz de partir de una idea donde aplicar los conocimientos de la asignatura creando un proyecto innovador de impacto. Es de ahí que surgen las primeras semillas del proyecto.

La idea deja de ser idea, para transformarse en realidad

Tras una sucesión de pasos, en 2012, la Universidad de Northwestern en Chicago selecciona a Ikusi entre 15 proyectos universitarios del mundo con un trasfondo social. “Allí encontré a un montón de jóvenes de edad similar a la mía con otro montón de proyectos pero que ya los estaban ejecutando, yo aún estaba en la idea. Me impactó particularmente una persona que hoy es amiga, de Pakistán. Su proyecto tenía que ver con la defensa de los derechos de las mujeres en su país y por esto no solo ella estaba amenazada de muerte, toda su familia había tenido que desplazarse por amenazas. Ahí se disiparon mis miedos, entendí que si ella había pasado de la idea a la acción y llevaba 6 años ejecutando este proyecto, yo no tenía nada que perder, en Uruguay nadie iba a matarme ni pasaría nada si la idea no funcionaba”

A la vuelta de Chicago y mediante un proyecto de recaudación de fondos vía internet, se recolectó lo suficiente para comprar los equipos que aún hoy usan.

“Tras esto SocialLab Uruguay nos dio su apoyo y poco a poco aunque no salimos a ofrecer, pronto las organizaciones se acercaron al proyecto lo que fue una prueba de la necesidad que tienen las organizaciones de mostrar lo que hacen. Estábamos en el camino correcto”.

Valentina con gente de Ikusi y los protagonistas de uno de los rodajes

Valentina con gente de Ikusi y los protagonistas de uno de los rodajes

Hoy en día Ikusi se ha convertido en un referente sin duda alguna en Uruguay, pero más allá les están llegando propuestas de grandes organizaciones a nivel regional que les piden videos para sus campañas, como fue en su momento el caso de UNICEF. Las empresas y sus departamentos de responsabilidad social surgen como potenciales clientes que en lugar de contratar a productoras generalistas, se decantan por una productora que desde el origen tuvo un perfil mucho más humano, así que el sueño de Valetina dejó de serlo hace tiempo. Hoy Ikusi y su potencial es lo que le hace levantarse por la mañana y encarar cada día con una sonrisa.

Qué aprendimos de Valentina:

No es la primera vez que alguien nos habla de cómo emprender no es un camino de rosas. “Es un gran reto, a veces quieres tirar la toalla, pero cada vez que eso pasa algo pasa al mismo tiempo que te impulsa a seguir”. ¿Son los astros, es una fuerza divina del más allá?… Lo que nos enseñó Valentina es el valor de darse a uno mismo el permiso de construir su sueño, aquello en lo que cree. Si haces de esa tu misión, de una forma u otra las cosas encajarán. Ikusi avanza y no tenemos duda de que así seguirá. La determinación y la creencia de Valentina en el proyecto y de todos los que desde su origen han creído y colaborado de una forma u otra, son imparables.

¿Cuál es ese proyecto en que si pusieras todas tu energía serías imparable y qué te para para darte la oportunidad?

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Emprendedores: “Quiero gritarle a mis vecinos: ser feliz es muy fácil”

Anfora_Nicaragua

Probando la idea en Nicaragua

A Luis Merino el voluntariado le cambió la vida. Alguien, tras detectar su relativo desencanto con el día a día le animó a hacerse voluntario. Como le gustaban los libros y el estudio, esa oportunidad en una biblioteca que encontró un día en internet le pareció ideal. Se animó. No sabía que pasaría solo una tarde entre libros y tras esto un año entero entre personas, pero no cualquier tipo de personas.

La biblioteca estaba en un hospital de enfermos terminales y pronto el contacto con los libros se tornó en contacto con aquellos que esperan la muerte. Estar tan cerca de lo que es el final, le hizo ver el valor de la vida. Una vida, la suya, que había construido según le habían dicho que era lo correcto. Padre de familia y al cargo de decenas de ingenieros en una reconocida entidad bancaria de España, algo le decía sin embargo que no, que eso no era lo que debería ser la vida, no sentía que pertenecía a ese entorno, a esa estructura programada y ‘correcta’.

Lo que pasó a partir de ahí nos lo cuenta a través de una charla amigable. Hablar con Luis es hablar con un hombre como él dice ‘reencarnado’, vibrante, lleno de entusiasmo, de ganas de hacer la diferencia. El camino lo ha encontrado a través de una sucesión de experiencias y lo ha canalizado a través de un maravilloso proyecto, AnforaSoftware. Nos cuenta su historia, inspiradora y llena de coraje y amor por el otro en tres preguntas.

Luis, ¿dónde estaba el problema, qué te hizo ver la necesidad?

La verdad es que todo comenzó con mi contacto con el voluntariado, para mi fue como cuando la vida te da una bofetada para que reacciones. Yo vi morir a mucha gente, niños, jóvenes, ancianos en muchas diferentes circunstancias y esto me hizo ver que la vida de verdad es un suspiro. Me dije “yo voy a intentar hacer de la vida algo interesante, que cada mañana me levante con ganas”. Tenía que hacer algo para encontrar un sentido a ese escenario de cartón piedra que me parecía la vida.

Comencé hacer un curso de emprendimiento social y gracias a mucha gente que se movía en el campo de la cooperación me di cuenta de algo de lo que no era consciente: el mundo está lleno de dispositivos móviles. Yo no me lo creía. Pensaba que lo que le haría falta a la gente en muchos lugares sería calzado, ropa… otras cosas. Tuve que contrastarlo para darme cuenta que era verdad, hay millones y millones de móviles en el mundo y muchos se encuentran precisamente en países en vías de desarrollo. Fue entonces que me pregunté… ‘Y si introducimos contenidos educativos en dispositivos móviles para llegar a niñ@s en lugares remotos donde no llega la educación’. Si podemos hacer eso, podemos no cambiar radicalmente la realidad, pero dar posibilidades, abrir el horizonte para muchos… Así nació AnforaSoftware

¿Qué fue lo qué desencadenó su paso a la acción?

Luis y Alfredo. Impulsores de Anfora Software

Luis y Alfredo. Impulsores de Anfora Software

Mi hija tenía 7 años cuando un día me dijo, -“¿papá, me ayudas con los deberes?” – y me presentó dos hojas con 20 sumas y yo pensé… ‘este es el momento en el que Ángela va a odiar las matemáticas para siempre’ y yo, un tipo cuadriculado al que le encantan las matemáticas me dije ‘tengo que hacer algo’ y le hice un programa para el teléfono muy sencillo con música y sonidos para aprender a sumar. Cuando estábamos en un atasco, esperando en la sala del médico, o en ratos muertos aquí y allá… jugaba con el programa. Se motivó tanto que de repente las matemáticas pasaron a ser su asignatura favorita y comenzó a traer unas notas estupendas. Pasó de ser algo aburrido a ser algo divertido. Ahí es donde yo dije: ‘si hacemos que el aprendizaje mediante una forma divertida le pueda llegar a niños que estén en lugares donde de otra forma la educación no llegaría, ¿qué sería posible?‘. Nunca pensé que con lo que ofreces en el teléfono se van a hacer ingenieros, ni periodistas… pero sí  creo que puede ser la llave para que encuentren una motivación, que les despierte la pasión para poder aprender. Fue así que comencé AnforaSoftware, con un prototipo y lanzándome a probarlo primeramente en Nicaragua

¿Qué hace que el tiempo dedicado a este proyecto merezca la pena?

La vida es algo más de lo que te habían contado siempre. Siempre te han dicho que tienes que progresar, conseguir un trabajo estupendo, que tus vecinos te mirarán bien, que tu familia pensará que todo es genial, te vas a cambiar de coche cada poco tiempo… ¡es todo estupendo! ¡es genial! … pues nos han engañado. Eso no funciona, puedes llegar a lo que te han dicho y ver que vida sigue siendo gris y creer que no hay nada mucho más allá. Sin embargo hoy me despierto cada día a las cuatro de la mañana por que no puedo dormir, porque estoy emocionado. Tener la posibilidad en la mano de darle posibilidades a otra gente es lo mejor que te puede pasar. Puedes ayudar, puedes transformar, es algo impagable y me dan ganas cada mañana cuando me levanto de madrugada de abrir las ventanas y gritarle a mis vecinos, ‘es fácil, es muy fácil‘.

AnforaSoftware es un proyecto increíblemente inspirador a través del cual niños que de otra forma no tendrían contacto con la educación, pueden acceder a ella y encontrar la motivación por desarrollar el amor por el estudio, si se les hace divertido a través juegos y programas interactivos en dispositivos móviles. Con tabletas y juegos, lleva la educación a lugares recónditos así como a aquellos lugares donde hay niños que por otras razones pierden el contacto con el estudio, como niños en hospitales. Si quieren conocer más detalles sobre este proyecto, no dejen de navegar por su web.

Y si te gustó esta historia, esta otra te hará entender aún más donde para muchos se esconde la felicidad:  ‘Encontrando la felicidad fuera de la norma‘. Este es un contenido Copyleft (ↄ). Puedes reproducir este y cualquier otro contenido de nuestro blog y compartirlo en diferentes soportes (online, papel, etc.) siempre y cuando cites la fuente, con el enlace a la página principal del propio blog de Idealistas.

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5 tendencias de emprendedores exitosos

Emprendedores

Y tú, ¿estás listo para ser emprendedor?

El emprendimiento ha llegado para quedarse y aunque en realidad el concepto no es nuevo, pocos de nosotros conocemos lo que se necesita para convertirse en un emprendedor exitoso, creando a menudo nuestros propios paradigmas sobre el tema.

Esta vez, un estudio de la Fundación Kauffman llamado “La Anatomía del Emprendedor” se tomó la tarea de encuestar a 549 fundadores de compañías de diversas industrias para conocer lo que consideran ha sido lo más importante en sus vidas para emprender.

Estas fueron las 5 principales conclusiones del estudio:

1. El fracaso es importante. El 96% de los encuestados afirman que la experiencia es el factor más importante a la hora de comenzar su propia organización/empresa y el 78% de ellos afirmó que aprender de sus fracasos fue fundamental para lograr el éxito del que gozan hoy en día.

2. La educación es clave para emprender. Si aún no le encuentras sentido a tus clases, seguro te gustaría saber que el 95% de los encuestados tienen un título de grado y un 47% de ellos cuentan con un título de posgrado.

3. La edad no importa. Si piensas que ya es muy tarde para empezar a emprender y que ya no cuentas con la misma energía que cuando tenías 20, te sorprenderá saber que los emprendedores encuestados empezaron sus empresas en una edad promedio de 40 años.

4. La familia es importante y no es un obstáculo. A menudo pensamos que tener una vida alterna a un trabajo cuando eres quien lo lidera no es posible. Sin embargo, independientemente de la clase de organización o empresa que lideres, nada puede ser posible sin un motivante. Más del 69% de los empresarios encuestados aseguraron estar casados cuando comenzaron su primer negocio, el 59,7% indicó tener al menos 1 hijo y el 43,5% dijo tener 2 o más.

5. Crear contactos es vital. Si pensabas que conectar con tus compañeros de clase o expandir tu círculo social no podía ayudarte a emprender, piénsalo de nuevo. El 73% de los encuestados afirmó que es muy importante contar con conexiones profesionales para tener éxito y el 62%, afirma que las redes personales pueden ayudarte a sobresalir y alcanzar tus metas.

¿Eres un emprendedor?, cuéntanos tus claves del éxito comentando esta entrada.

Para tener acceso al estudio, haz clic en el siguiente enlace: The Anatomy of an Entrepreneur 

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¿Se puede reinventar el aprendizaje jugando?

 

educar jungando

Mucha suerte a los participantes! Eduquemos jugando :)

 

Ashoka y la Fundación Lego acaban de lanzar un desafío global, “Reinventando el Aprendizaje. Jugar para Aprender” que busca identificar proyectos que estén transformando las formas de aprendizaje. Los modelos más innovadores recibirán un total de 200 mil USD en efectivo en premios y apoyo en consultoría.

¿Por qué el juego?

La sociedad se enfrenta más y más a desafíos críticos y complejos y las generaciones futuras van a necesitar más que nunca desarrollar la creatividad, la imaginación, el trabajo en equipo, la empatía y la inspiración como elementos clave para liderar los cambios del mañana.

Sabemos que una de las maneras favoritas de nuestro cerebro para aprender es jugando. Jugar nos permite probar, particiar y experimentar cómo enfrentarnos a similares desafíos del mundo real. También nos permite innovar, un punto extremadamente crítico en un mundo donde las soluciones deben superar a los problemas. Entonces, ¿por qué no promover el juego y la diversión para desarrollar nuevas formas de aprendizaje? Esto es precisamente lo que busca fomentar este desafío.

¿A quién está dirigido?

A todos aquellos proyectos que estén transformando las formas de aprendizaje de niños y jóvenes utilizando juegos, actividades lúdicas, técnicas de aprendizaje experiencias y otros abordajes innovadores a nivel mundial.

Los participantes deben estar abiertos a unirse a una red global de agentes de cambios dedicados a reinventar los modos de aprendizaje. En esta red los participantes podrán compartir ideas y recibir feedback y apoyo de parte de aquellos que están trabajando en esta temática. Podrán visibilizar sus proyectos en una comunidad global de innovadores, expertos, educadores y emprendedores sociales que comparten sueños, trabajo y compromiso para dar forma a la educación del mañana.

¿Cuándo puedo aplicar?:

El fin del periodo de participación temprana 21 de mayo de 2014
Fin del periodo de inscripción es el 25 de junio de 2014

¿Dónde encuentro más información?:

Todos los detalles los encuentras en www.changemakers.com/es/jugaryaprender . Para cualquier consulta puedes contactar con Leandro Asensos (lasensos [@] ashoka.org ).

Mucha suerte a los participantes y seguir educando y por qué no, divirtiéndonos.

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De la simpleza de un asado nace algo extraordinario

asados

En Asados

Ale Lucchesi, un realizador audiovisual argentino de 32 años, soñador y emprendedor, junto con un grupo de amigos decidió empezar un nuevo camino, en el que el sueño por un país mejor se hace posible a través de la unión y la integración social que surgen de un asado.

Lucchesi empezó a preguntarse cómo usar su energía y creatividad en pro de un bien social. Tras agrupar muchos conceptos que tenía dando vueltas, decidió enfocarse en una de sus tradiciones: los asados. Se dio cuenta que un asado generaba una unión natural que ayudaba a conocer al otro, y fue allí que decidió agrupar esta tradición con el aspecto social. ¿El resultado? “En Asados”, una organización sin fines de lucro que nace el 20 de enero de 2014.

Unión + conocimiento + aprendizaje = En Asados

La idea del proyecto es generar asados abiertos en los que grupos, fundaciones, ONGs e individuos interesados en ayudar a sus comunidades puedan agruparse en un solo lugar y a una hora específica en un asado comunitario en el que la unión +el conocimiento + el aprendizaje sean claves para conocer las necesidades de la comunidad, lo que se está haciendo y falta por hacerse para mejorar.

 “De la unión va a surgir naturalmente una fuente de inspiración a nuevas cosas“. Ale Lucchesi

En los asados todo el mundo puede participar independientemente de su ideología política o religión. El único ingrediente, o por lo menos el principal no es ni la carne ni los vegetales, es un corazón dispuesto a conectar y ayudar a su comunidad.

¿Cómo puedo ayudar?

Aunque el nacimiento del proyecto es reciente, las ganas están presentes, ya seas una organización argentina con sede en Buenos Aires o una persona interesada en conectar con organizaciones para pasar a la acción, puedes comunicarte con “En Asados” para participar de diferentes maneras a través de su página oficial en Facebook haciendo clic aquí o mandando un correo electrónico a enasados@gmail.com.

Hasta el momento “En Asados” ha contado con la colaboración de Pedro Barruffaldi (co-fundador), analista en sistemas y el encargado del desarrollo estratégico de la iniciativa. “En Asados” agradece especialmente a Maria del Rosario Cereigido de Contruyo Puentes y Silvia Flores de la cooperativa la JUANITA de la Matanza por confiar en el proyecto.

Alejandro como ciudadano argentino preocupado por su comunidad vio en un asado, parte tradicional de su país, una oportunidad para pasar a la acción. Desde donde nos lees, ¿qué es típico en tu país y cómo crees que puedes integrar tu cultura con el cambio social? 

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Emprendedores que sirven de inspiración

Tres historias de personas que en distintos puntos de la Argentina decidieron llevar adelante sus proyectos innovadores y con empeño lograron transformar positivamente su realidad y la de su comunidad

Por   | Para LA NACION

EmprendedoresSegún la Real Academia Española, emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. Y Cenecia, Sebastián y Marcelo se lo tomaron al pie de la letra. Cada uno desarrolla día tras día una tarea distinta, pero los unen las ganas de progresar y de poder cambiar la realidad que los rodea.

Quizás el caso más emblemático sea el de Cenecia Alancay, que hace casi 14 años creó la organización La Esperanza de Enseñar y Aprender Más (LEAM) para “dar una manita a la gente que lo necesita”. En Abra Pampa, Jujuy, busca dar oportunidades a las mujeres de La Puna para generar sus propios ingresos económicos y mejorar su calidad de vida a partir de la enseñanza de manualidades, corte y confección, y la elaboración de sombreros ovejunos y tejido.

La zona tiene altos índices de desocupación femenina y por eso Cenecia les enseña a generar sus propios ingresos económicos y a mejorar su calidad de vida, y les demuestra que “tienen el mismo derecho a trabajar que los hombres y que no sólo están destinadas al trabajo doméstico”. Luego, lo que producen lo venden en ferias que organizan en el pueblo y que compran los turistas.

“Yo estoy para ayudar en lo que puedo: enhebrar una aguja, coser, cortar o simplemente escuchar”, explica Cenecia, madre de seis hijos propios, otros siete “del corazón” y abuela de 11 nietos, que trabaja como portera en una escuela por la mañana y luego, por la tarde, se dedica también a ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad y a personas con discapacidad, y así elevar su autoestima para que puedan seguir adelante demostrando que sus vidas pueden cambiar.

Sin embargo, ella no recibe asistencia de ningún organismo de gobierno y uno de los pocos reconocimientos que tuvo fue el Premio Mujeres Solidarias de la Fundación Avon. “Nadie nos ayuda, vienen a sacarse fotos, la gente aquí se encariña con los visitantes, pero luego desaparecen”, se queja apesadumbrada Cenecia, que ahora tiene como objetivo poder cercar el patio de su centro para que los 70 chicos que concurren puedan jugar tranquilos mientras sus madres aprenden y trabajan.

“Acá se necesita de todo. Mis hijos me ayudan, pero nosotros solos no podemos. Necesitamos, por ejemplo, un médico que les explique a las chicas cosas sobre la maternidad, psicólogos y asistentes sociales”, afirma, y agrega: “Pero para todo nos piden que armemos un proyecto y lo presentemos. Pero para nosotros es muy complicado todo eso”.

Cenecia comanda, pero sus hijos también la ayudan. Dana es maestra jardinera, da apoyo escolar para los más chiquitos y enseña danzas folklóricas y habla orgullosa de su madre. “Somos una familia solidaria. Nosotros damos todo lo que tenemos y no nos importa no tener nada, siempre de alguna manera nos vamos a arreglar”, afirma.

Si bien Cenecia es consciente de que hay que resolver las urgencias económicas y de salud, que son una prioridad en su tierra, ella aspira a más. “No nos sirven las donaciones sin pensar en lo humano”, reflexiona.

La confianza como motor

Una situación completamente distinta es la de Sebastián Javelier, que hoy tiene 28 años y hace cinco no pensaba que su futuro sería “hacerse bolsa”. En 2010, sólo tenía su idea y $ 800 para empezar. Hoy factura $ 2,5 millones por año fabricando más de 200.000 bolsas reciclables por mes que les vende a empresas como Coca-Cola, Garbarino o Adidas, y emplea a más 25 personas.

En 2009 daba clases particulares de física y era ayudante de cátedra en la Facultad de Ingeniería hasta que jugando al fútbol se quebró una pierna y tuvo que permanecer tres meses inmovilizado. Y ahí empezó a pensar y a darle forma a lo que sería Ecoexist, su emprendimiento.

“Siempre pensaba en armar un negocio propio y, por otro lado, nunca me gustaron las bolsas descartables”, recuerda, hoy, mientras muestra una de las bolsas que fabrica con frizilina, un material 100% biodegradable, pero que por el diseño “la gente no tira”.

Pero una vez que tuvo la idea, el desafío era armar la empresa. “Busqué, investigué, leí e hice cursos de administración, finanzas, ventas y para emprendedores porque mi empresa era yo y tenía que controlar todo lo que hacía.” Así llegó a la Fundación Impulsar, que además de formación, le brindó un crédito de $ 7000 a tasa cero y lo que Sebastián destaca como más importante: un mentor que lo acompañó durante dos años para poner en marcha Ecoexist.

Para Sebastián, la clave para poder desarrollar su emprendimiento se basó en la confianza, que fue la lección que aprendió apenas comenzó. “Al momento de retirar las bolsas del primer pedido, el costurero me dijo que me cobraba el doble de lo presupuestado o si no tiraba toda la producción a la basura”, recuerda. Así las cosas, buscó una nueva costurera hasta que conoció a Alicia, con quien formaron a más de 20 mujeres en el oficio, a las que ayudaron a comprar las máquinas de coser que ellas pagaron con producción, pero que también les permitía trabajar para otras empresas y generar más ingresos.

“Para mí, era fundamental trabajar con ellas y no con cualquier taller. Era un valor agregado poder ayudarlas. Pero también eso nos garantizó una fidelidad impresionante. Nosotros las ayudamos a tener un trabajo y un oficio, y ellas nos ayudan siempre para llegar con las entregas a tiempo. La clave es la confianza mutua”, explica Sebastián, que también aplica ese método con sus proveedores y clientes.

Pero no todo fue fácil. Luego de un tiempo de trabajar así, la industria comenzó a virar hacia las bolsas pegadas, para lo que necesitaban una maquina automática. “Fue una decisión que me costó mucho tomar porque no quería dejar sin trabajo a las costureras, pero a la vez necesitaba afianzar la empresa”, sostiene.

Pero finalmente pudo compatibilizar ambos modelos de producción y gracias a un crédito viajó a China para comprar la maquina necesaria, que tiene un costo de $ 700.000 y que paga mensualmente bajo el sistema de leasing. “Ahora hacemos las bolsas cosidas con nuestras costureras y las bolsas pegadas con la máquina, lo que nos permitió poder ampliar más nuestra producción y sumar algunos operarios”, afirma.

Otro punto complicado a la hora de montar la empresa fue la financiación. “No hay facilidades para crecer, nadie te ayuda”, sostiene Sebastián, que tuvo que hacer cosas “impensadas” para conseguir dinero en efectivo y poder cubrir la brecha que se genera entre pagar sus costos y cobrar por su trabajo hasta que la empresa ganó un premio de incentivo a emprendedores de $ 50.000 que les permitió normalizar su cuenta corriente.

Hoy, a tan sólo cuatro años de haber comenzado, Sebastián ya sueña con regionalizar su emprendimiento para llegar a más puntos del país. Pero al mirar atrás, afirma humildemente: “Yo no soy el que más sabe, creo que lo que mejor hice fue permitir que la mejor gente se sume a la empresa”.

Banco comunitario

comunidad

Generando comunidad

Corría 1999 y la escuela a la que iban los hijos de Marcelo Caldano en Capilla del Monte, Córdoba, amenazaba con cerrar. Involucrarse con un grupo de padres, que en su mayoría estaban marginados del sistema económico formal, pero con un gran compromiso en relación con la educación de sus hijos, fue el primer desafío y armaron una cooperativa educacional, que logró mantener el colegio abierto durante diez años.

“Los padres no estaban en condiciones de pagar los $ 80 mensuales por alumno que costaba mantener los gastos de la escuela. Entonces acordamos pagar $ 30 en efectivo y el resto con trabajo, que consistía en realizar desde tareas de la escuela como trámites, jardinería, mantenimiento y limpieza de la infraestructura, hasta la organización de eventos o la elaboración de materiales didácticos”, rememora.

Allí nació el Banco de Horas Comunitarias, un sistema económico comunitario alternativo ideado por Caldano, que suple la carencia de dinero en efectivo con los recursos no económicos que cada miembro de la comunidad posee, como capacidad productiva y saberes, y los transforma en una moneda local llamada Soles.

“El desafío era cómo sostener una organización formada por familias que no podían garantizar su propio sustento. Si individualmente no podían sostener sus propias cuentas, ¿con qué excedente iban a sostener una escuela? Luego de unos meses de convivir con esa inquietud, propuse el Banco de Horas Comunitarias como un sistema económico que hace visible la riqueza de las personas, aunque no tengan dinero, y crea un Fondo de Productos y Servicios, basado en las capacidades y talentos de las personas, y también de objetos donados, con el cual se sostuvo más del 40% del presupuesto de la escuela durante diez años”, relata Marcelo.

Para que esta moneda funcione primero hay que determinar un objetivo general comunitario, la manera en que se realizará y calcular las horas de trabajo necesarias para desarrollar las actividades para llevarlo a cabo. Luego, hay que consensuar un precio para asignar a esas horas de trabajo y crear un fondo de recursos no monetarios, productos y servicios con aportes de los miembros de la organización y también por donaciones de terceros.

“Que una comunidad se ponga de acuerdo en una causa común ya es riqueza”, afirma Marcelo, que explica que finalmente los soles “representan recursos, productos y servicios que tenemos en nuestra proveeduría.”

Si bien en principio el sistema puede parecer similar a los clubes de trueque, Marcelo destaca una diferencia fundamental: “Nosotros tenemos como objetivo una causa común, como puede ser mantener una escuela; en cambio, el trueque es un mercado alternativo basado sólo en la reciprocidad”.

Por eso, el sistema fue multipremiado en concursos del sector social en todo el mundo y replicado en comunidades de Puerto Rico, México y España, entre otros, y Marcelo integra la Red Internacional de Emprendedores Sociales Ashoka desde 2003.

Hoy, quince años después, el Banco de Horas Comunitarias creció y se transformó en el Banco de Recursos Comunitarios porque no sólo ofrece horas de trabajo, sino productos generados por la misma comunidad de socios que pueden encontrarse en los anaqueles de la proveeduría para que otros miembros de la comunidad puedan adquirirlos con esta moneda complementaria.

En Jujuy, Córdoba o Buenos Aires, Cenecia, Marcelo y Sebastián entendieron que forman parte de una comunidad y que su realización personal va de la mano del desarrollo de sus vecinos y más allá de la economía. “Queremos que la gente comparta con nosotros. La vida no se termina en un pantalón”, finaliza Cenecia

Este artículo se ha reproducido con el permiso La Nación. Extraído del suplemento Hacer Comunidad

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Emprendedores: voluntariado internacional legítimo y accesible para más gente

Paulina Rakowska

Paulina Rakowska, Fundadora de VOFAIR

Es obvio que la vocación de servicio de Paulina, su mente crítica y su alto compromiso con el trabajo bien hecho la iban a llevar mucho más allá que desarrollar una brillante carrera en el mundo corporativo (la cual comenzó, pero se vio felizmente frustrada por su necesidad de hacer algo con más sentido).

Desde su Polonia natal y desde muy pequeña desarrolló más y más esa capacidad de ponerse en el lugar del otro mediante continuas experiencias de voluntariado. Colaboró con organizaciones en su país y después también en África y Sudamérica. Fue aquí que experimentó la dificultad de poder conseguir información fiable de organizaciones que recibían voluntarios internacionales. Vio además como intermediarios hacían caja con precios totalmente desorbitados que después no llegaban a las comunidades en necesidad. Tenía que hacer algo.

¿Había una manera de resolver este problema? Si nadie lo estaba haciendo, en lugar de quejarse ella lo haría. De esta forma nos cuenta la historia de su organización VOFAIR, una plataforma que provee información contrastada para voluntarios que buscan proyectos fiables en Sudamérica. Gracias Paulina por contagiar esa energía, esas ganas, ese gran corazón y por tan increíble iniciativa.

¿Qué fue lo que originó la idea de crear VOFAIR? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

La existencia y creación de VOFAIR responde a un problema que creció en el mundo del voluntariado internacional.

Mientras que en Chile solo 4% de la sociedad participa en labores de voluntariado (y en otros países en Sudamérica el porcentaje no es mucho más alto), ser voluntario en el extranjero está muy de moda entre los jóvenes de países tales como Alemania, Australia, Estados Unidos y Bélgica. Ellos viajan muchas veces a otro continente y con mucha motivación ayudan en los hogares, a cuidar la naturaleza o en proyectos de construcción entre otros. Trabajan ‘pro bono’, sin ser remunerados y lo que reciben es la experiencia de vivir en otras culturas, prácticar de idioma extranjero y entretenimiento. Algunos jóvenes dedican un año entero (llamado ‘gap year’) para viajar y hacer voluntariado en Sudamérica, Asia o África. Como existe un gran número de estos emprendedores, lo que ocurrió es que el mercado respondió con la creación de muchas empresas intermediarias que cobran por organizar los paquetes de ‘volunturismo – turismo conjunto con proyectos de voluntariado. Así los precios de trabajo voluntario en un hogar en Bolivia pueden llegar hasta 1,000 USD por semana (alojamiento básico y comida incluido). Estos precios lógicamente no corresponden a los de mercado, dado que las empresas intermediarias intentan incrementar sus ganancias. De esta manera, el “mercado” de voluntariado internacional se convirtió en algo exclusivo para la personas con mayores  recursos.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

pau_VOFAIRCreo que sobre todo fue la respuesta de la gente por todos lados quien me decían que VOFAIR es buena idea. Pude también corroborar esto, cuando recibí muchas postulaciones de los voluntarios de varios países para trabajar con mi fundación.

Soy simplemente una persona que no deja los problemas sin llegar a una buena solución. Además me considero emprendedora y me encanta llevar otra gente, liderar equipos donde todos compartan una visión.

Creo que mi vida estaba esperando este momento en el que de verdad sentí que podía formar parte del cambio. VOFAIR creció como una idea y tuve mucha suerte de ganar fondos para poder crear una fundación y atraer voluntarios increíbles para trabajar juntos. En un momento pude dejar mi trabajo a tiempo completo en una oficina y dedicarme a una causa. No me lo pensé dos veces, fue como un sueño.

¿Cómo te sientes trabajando y dedicando tu tiempo a una causa como esta?

¡Feliz! Sobre todo porque ya no estoy sola con VOFAIR si no tengo un gran equipo de voluntarios que también ponen sus corazones en la causa.

Soy ingeniera y economista ecológica. He trabajado en varias áreas y negocios. Creo que siempre buscaba un puesto de trabajo dónde pudiese sentir que no estoy en verdad trabajando. Estos más de 13 meses con VOFAIR pasaron volando y me hicieron sentirme exactamente en esta manera. Tal vez, como a veces dicen mis padres, estoy perdiendo una oportunidad de hacer “una gran carrera” en mundo corporativo, con todos mis diplomas por cuales estudié mucho. Mis padres confían en mi pero a veces me preguntan cuándo se termina mi proyecto… Para mi VOFAIR es todavía como un bebé – quiero que crezca como organización y viajar por el mundo. Si se termina, esto significaría que el problema se solucionó – para esto sirven las organizaciones sin fines de lucro ¿verdad?, para solucionar las problemas. Si desaparecen esa sería una situación ideal! En este momento tengo grandes planes y más sueños a cumplir en el tema de voluntariado justo. Al final soy libre y mi compromiso es encontrar equilibrio y justicia en la vida.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

Si te gustó esta entrada, quizás también te interese : “Emprendedores: encontrando la felicidad fuera de la norma” u otras historias de nuestra serie “Emprendedores

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Fracasé, pero ¡lo logré!

Del usuario ‘David’ vía Creative Commons

Dicen que no se aprende de la experiencia ajena. Pero…¿aprendemos de la propia?. Una de las cosas más difíciles en la vida es aprender a equivocarnos. Le huimos al fracaso como si fuese un repelente mortal pero es a través de él que muchas veces logramos conseguir el verdadero éxito; aquel que nos lleva a superarnos, a ser mejores y a enfrentar con decisión y valentía las lecciones de la vida.

Aquí te van algunos consejos de emprendedores que han fracasado pero al final han logrado sus metas. Les comparto los aspectos que más me marcaron. Espero que los pongamos en practica (me incluyo en el experimento).

1. Hacer más y hablar menos. Muchos caemos en el peor círculo vicioso: esperar hacer algo, querer hacer algo pero NO hacer nada para conseguir ese ‘algo’. Si bien es importante tener claro que es lo que queremos y con qué recursos contamos. Muchos hablamos más de lo que hacemos. La clave para lograr algo es simple: intentarlo.

2. Lee hasta que te canses. Si indagas, lees e investigas un poco más sobre el camino que otros ya han recorrido, te será más fácil visibilizar resultados y posibles obstáculos y así, planear mejor tus movimientos.

3. Espera el fracaso. No se trata de ser pesimista. Se trata de aceptar que en muchas ocasiones el fracaso estará presente. Si lo esperas, estarás preparado para enfrentarlo, aceptarlo, aprender de él y finalmente superarlo para pasar así a la acción.

4. El que persevera, alcanza. Es un dicho común pero cierto. Las cosas que valen la pena en la vida cuestan y son precisamente esas mismas cosas las que más valoramos.

5. Un plan A sin plan B no es un plan. Siempre habrán elementos en nuestro proyecto o idea que no podremos controlar; por ello, un plan B y hasta un plan C es necesario en todo proyecto para asegurarnos que los esfuerzos no sean en vano.

6. Sueña lo suficiente. No te limites. Ser un emprendedor ambicioso te fortalece, te llena de energía y de pasión para trabajar por tu objetivo. Recuerda que el límite lo pones tú.

En definitiva, la intención es el primer paso para forjan el camino, la decisión y persistencia determinan el proceso. Pero es la pasión y el aprendizaje continuo que obtenemos a través de las tantas luchas y fracasos es lo que le da forma real a nuestros sueños.

El intentar las cosas nos lleva a la perfección y solo aquellos que son capaces de enfrentarse a si mismos, a sus miedos y fracasos y aún sacar lo mejor de ello, logran lo que quieren. ¿Aceptamos el reto?

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Emprendedores: Ser sustentable para conectar con quién eres

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Lucas Campodónico, fundador de Ecomanía

Hablar con Lucas es como tirarte a la piscina y sumergirte en un refrescante baño de una realidad más razonable, más equilibrada, definitivamente más  sostenible. Firme defensor de romper los que él llama ‘imaginarios sociales’, en su trabajo, en su vida (ya que dudo que haya distinción), se empeña en transmitir mensajes con los que tod@s puedan sentirse identificados y por ende comprometidos.

Nos habla de “Happytalismo”, como versión mejorada de este nuestro sistema donde haya un mercado en el que más y más tenga cabida una oferta de emprendedores sostenibles y una demanda de consumidores responsables, siempre con un respeto absoluto de la diversidad.

Con la cabeza sin duda llena de ideas, a Lucas un proyecto le llevó a otro y desde Greca, preciosa iniciativa de comercio justo y consumo responsable que trabaja con botones de descarte, se dio cuenta que había un interés no totalmente satisfecho por los temas relacionados con la  sustentabilidad. Como comunicador vio en lo que hoy es Ecomanía, su siguiente proyecto que por supuesto no fue el último. Otros como GreenBondi llevan también su huella.

Sobre Ecomanía, su emprendimiento en forma de ONG que tiene como centro una revista dedicada a comunicar el nuevo paradigma de la sustentabilidad, nos habla en nuestras habituales tres preguntas:

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Ecomanía? ¿Dónde viste un problema, una carencia?

Ecomanía fue la consecuencia de Greca. Nos dimos cuenta que el mayor impacto de Greca no era reutilizar botones de descarte, sino usar la marca como excusa para comunicar, para hablar de lo que esta pasando, y ahí pensamos en hacer un medio de comunicación, entender mejor cuál era nuestra aporte.

¿Qué te movió a pasar a la acción?

Antes que sustentables somos emprendedores y a su vez emprender ¡es muy sustentable!. Es SUSTENTABLE a nivel personal porque te permite conectarte con quién sos, para qué estás, qué te gusta. Es sutentable porque todo emprendimiento que nace genera una mejor distribución de la riqueza.

¿Cómo te hace sentir dedicar tu tiempo a una causa como esta?

Creo que la respuesta podría ser la misma que la de arriba. Te hace sentir  que no estás fragmentado, te hace sentir mas indepetendiente por un lado y mas interconectado o dependiente por el otro.

A un emprendedor como Lucas, le hicimos una pregunta extra. Queríamos saber cuál era su consejo para todos aquellos que cuentan con una idea, una intención, pero que por diferentes razones les cuesta transformar esto en acción. Nos dio dos que les compartimos:

1. “Don’t worry, be crappy”… una cita del inglés que vendría a decir, “no te preocupes, equivócate” o más bien, no esperes a que se den las condiciones perfectas o nunca harás nada. Lánzate, y si algo no funciona,ya irás viendo, pero comienza por algún sitio.

2. Sé consciente de tus propias limitaciones, eso te ayudará a centrarte y a no establecer metas inalcanzables que acaben por frustrarte. A partir de ahí, sigue construyendo.

Buenos consejos que les trasladamos idealistas. ¿Cuáles son sus proyectos? Si tienen uno en marcha con componente social, compártanlo aquí. Nos encantará conocer en qué andan.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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Emprendedores: Contagiando la ‘onda verde’

Lorena y Bárbara, directoras de Revista Lima

Bárbara y Lorena son amigas y desde hace más de dos años su trabajo consiste en despertar más conciencias en torno a la cultura verde, como primer paso para generar acción. “Estamos convencidas de que la Revolución verde es pacífica y es posible”. Con ese convencimiento se lanzaron a publicar Revista Lima que alineada con su misión, solo publican online. Las redes sociales han sido grandes aliadas en la difusión, pero sin duda su profesionalidad, calidez y compromiso sostienen este medio que en su día fue solo una idea, y que Bárbara y Lorena han transformado en realidad. Tras conseguir varios premios y reconocimientos, hoy nos cuentan cómo la necesidad de hacer algo fue más fuerte que el miedo a emprender. Aquí nos comparten su historia en tres preguntas.

¿Qué fue lo que originó la idea de crear Revista Lima? ¿Dónde vieron un problema, una carencia?

Revista Lima se origina por una motivación interna: brindar información sobre la cultura ambiental desde lo positivo, contar qué se está haciendo por mejorar nuestra vida en el Planeta en distintas ciudades, diversas comunidades. Creemos que de esta manera, los lectores pueden tomar aquello que les parezca útil e imitarlo, mejorarlo, hacerlo propio. Las iniciativas individuales generan cambios grupales, toman fuerza al comunicarse y los medios digitales junto a las redes sociales permiten llegar a más gente.

¿Qué les movió a pasar a la acción?

La necesidad de “hacer algo” nos hizo avanzar con la revista. Creemos que hay que tomar cartas en los asuntos que consideramos importantes, y el cuidado del medio ambiente necesita una cultura verde que lo acompañe. El cambio de hábitos es posible si cada uno piensa qué hace en su día a día y cómo estas acciones impactan en la vida de todos. La solidaridad, la vida comunitaria, el buen humor, son parte de la línea editorial de Revista Lima, como parte de un mandato propio que intentamos transmitir.

¿Cómo se sienten trabajando y dedicando su tiempo a una causa como esta?

Trabajar en Revista Lima, como proyecto propio e independiente, nos hace verdaderamente felices. Sentimos que podemos resumir nuestra experiencia acádemica y laboral por una causa en la cual creemos verdaderamente. Y por supuesto, edición tras edición, crecemos profesionalmente, adquirimos experiencias, modificamos o corregimos aquello que podría haber salido mejor, incluímos consejos que nos brindan colegas y lectores (¡quienes por suerte son muy participativos!). Es una búsqueda constante por mejorar la revista, sumar a más lectores y formar una auténtica comunidad online donde se puedan tratar temas y buscar soluciones en conjunto. Creemos profundamente que el futuro es compartir y estamos en ese camino.

Si tienes curiosidad por conocer más de cerca el trabajo de Bárbara y Lorena, no tienes más que darte una vuelta por el último número de su revista, suscribirte a través de: suscripcion[a]revistalima.com.ar o seguirlas por las redes sociales, Facebook y Twitter.

Si algo no te gusta, puedes quejarte o puedes intentar hacer algo. Para nuestra serie ‘Emprendedores’ buscamos gente que vio en un problema o en una necesidad, su oportunidad de pasar a la acción. ¿Tienes o conoces a alguien con un emprendimiento social que desee compartir?. Contarlo puedes servir no solo de inspiración para otros, sino de réplica. Escríbenos: es_blog@idealistas.org

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