Fracasar: La nueva cara del éxito

fracaso

¿Cómo entiendes el fracaso?

Aunque hablar de fracaso como pieza fundamental del éxito a muchos le puede sonar un poco fuera de contexto o poco convencional, es una tendencia que está creciendo y que pretende romper con el tabú que muchos hemos cargado desde pequeños, en donde el fracaso no tenía una connotación distinta más allá de la frustración, decepción o pérdida.

Lo cierto es que los tiempos han cambiado, las cosas ya no se ven ni se toman igual, y el fracaso no es la excepción. Es a través del intento y error que aprendemos, nos comprometemos, corregimos nuestros errores y nos volvemos resilientes. De hecho, existen inversores que no apoyan a emprendedores, a menos de que hayan fracasado. Para ellos, el viejo refrán “es mejor equivocarse por haberlo intentado, que arrepentirse de nunca haberlo intentado”, cobra total sentido.

Aunque suena difícil de creer, es mucho lo que ganamos al fracasar, algunas de sus ventajas más sobresalientes son:

  • Mide tu pasiónel fracaso te lleva a darte cuenta lo importante que tu proyecto o idea es para ti, si no es lo suficientemente importante, es más probable que desistas al enfrentarte al fracaso recurrente.
  • Te vuelve resiliente – aprendes a adaptarte fácilmente a diferentes circunstancias, y superar cualquier tropiezo a lo largo del camino e incluso te puede ayudar a fortalecerte aún más tras enfrentarte a ellos.
  • Ayuda a prevenir problemas a futuro – cuando has tropezado, sabes qué y qué no funciona, te vuelves experto conociendo no solo cómo puedes implementar tu idea sino como otras piezas (comunidad, gobierno, ambiente, personas) se relacionan entre sí. En definitiva, estás preparado para dar respuestas con conocimiento de base a aquello que podría o no funcionar.
  • Mide tu progreso – fracasar te brinda la excelente oportunidad de visibilizar mejor tu progreso, hay quienes aseguran que si no has fracasado es porque no lo has intentado lo suficiente o que si quieres llegar a ser realmente bueno en algo, el fracaso debe hacer parte de tu progreso. Thomas Edison realizó más de 1.000 intentos antes de lograr prender una bombilla.
  • Te hace humano – la gente empatizará más contigo si eres auténtico. Seamos honestos, las vidas ‘perfectas’ no existen, ser transparente y compartir aquellos momentos duros pero que te han llevado a ser quien eres, te ayudará a generar conexiones con los que te rodeas.

Aunque el fracaso puede ayudarnos a avanzar, aún existe un miedo generalizado por mostrar nuestra ‘fragilidad’, compartir con otros que a menudo nos equivocamos, cuando errar es una señal de nuestra condición humana y que de permitirnos, podríamos aprender mucho más de lo que a simple vista podemos imaginar:

[“No queremos relacionarnos con el fracaso”, nos han dicho un par de personas en una suerte de ejercicio de negación de la realidad. Parece que piensan que si aparentamos que todo está bien y evitamos hablar de lo penoso, el mundo será un mejor lugar para vivir. Qué idea tan errada. El mundo real funciona distinto: si aceptamos la imperfección y el fracaso, los llamamos por su nombre y hablamos abiertamente él, el mundo será un mejor lugar para vivir…”] – Leticia Gasca, en el prólogo del Libro del Fracaso, creado por el Instituto del Fracaso,

¿Cómo sacarle el provecho al fracaso? 

El fracaso puede ser tu aliado siempre y cuando actúes de manera positiva frente a él, solo así estaremos convirtiendo un obstáculo aparente en una oportunidad contundente. Empieza por reconocer tu valentía al querer hacer algo, fracasar significa que lo has intentado, has salido de tu zona de confort y has decido pasar a la acción, y solo por ello, ya tienes un gran mérito. Siéntente orgullo de tus intentos, pocos lo hacen.

Analiza aquello que no salió como se esperaba, con frecuencia pregúntate:

  • ¿Qué salió mal?
  • ¿Cuáles fueron sus consecuencias visibles?
  • ¿Cómo puedo convertir este fracaso en un avance?
  • ¿Qué tengo que hacer para sobrellevarlo y seguir adelante?
  • ¿Qué acciones puedo realizar diariamente para no cometer el mismo ‘error’?

A partir de este análisis básico y honesto, podrás empezar a tener una idea de cómo convertir tus tropiezos en escalones para el avance. No olvides realizar este ejercicio a menudo, y que cada uno de los miembros de tu equipo se involucren en él, es importante que no solo tú te beneficies, sino todo aquel que está trabajando en el mismo proyecto o idea. Y recuerda, como alguna vez lo dijo Thomas Edison:

“No he fracasado. He encontrado 1.000 soluciones que no funcionan”

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Los 5 errores más comunes de los emprendedores sociales

Aprende de los errores de otros antes de cometer los mismos

Aprende de los errores de otros antes de cometer los mismos

Durante mi etapa como editora en Idealist, habré entrevistado a cientos de emprendedores. No estoy de broma. Cientos. Me fascinan este tipo de emprendimientos.

He charlado con ellos sobre cómo convirtieron sus ideas en realidad, sobre sus éxitos y por supuesto, la parte menos agradable… cuáles han sido sus retos.

¿Que qué tienen en común?: Todos han cometido errores

Como emprendedor que está comenzando, cometerás errores.  A pesar de que esto no es necesariamente algo malo, aquí van cinco de los más comunes a tener en cuenta y cómo puedes afrontarlos.

Error n.º 1: Pensar que la financiación va a llegar de alguna parte

Pongamos que tienes una idea increíble, un plan sólido, el equipo perfecto para echar a andar, el momento parece ser el adecuado… sin embargo, los inversores no parecen prestarle suficiente atención a tu proyecto. En cualquier caso, no puedes imaginarte tirando la toalla.

¿Qué hacer?: Busca una vía para generar ingresos extra, trata de conseguir alguien que patrocine tu proyecto, crea una campaña de crowdfunding… Si le das vueltas, seguro que hay maneras de conseguir el dinero que necesitas.

Es también positivo contar con intangibles. Por ejemplo, construye una red de personas apasionadas por el tema en el que estás trabajando, busca alianzas… Si se tiene la paciencia, generar estas redes puede ser la vía de acceso para conseguir financiación.

Error n.º 2: Pensar que tú puedes con todo

Has pasado días, semanas, años desarrollando tu proyecto y de ninguna manera vas a consentir que nada ni nadie lo eche a perder. Es comprensible, al fin y al cabo es como si fuese tu bebé.

Sin embargo, rápidamente te das cuenta de que no hay forma de que puedas supervisar voluntarios, crear una campaña de recaudación de fondos, planear un evento y tras esto, echarte a dormir.

¿Qué hacer?: Llegado cierto punto, acéptalo. No puedes con todo. Así son las cosas. Si no lo haces vas a acabar quemado o tirando la toalla completamente.

Pide ayuda. Rodéate de gente a la que puedas pedir consejo más formal en un momento dado. Quizás supone un poco más de esfuerzo de tu parte, pero verás que finalmente agradecerás tener gente cerca con la que puedas compartir ideas, delegar tareas y  que potencialmente te podrán conectar incluso con potenciales inversores para tu proyecto.

Error n.º 3: Pensar que el contexto general es un obstáculo demasiado grande al que enfrentarte

Lo más seguro es que tu idea está rompiendo las normas tradicionales de alguna forma. No estarías haciendo lo que estás haciendo si no fuese así.

Sin embargo en ocasiones, tu idea es tan radical que resulta en miradas de extrañeza por parte de potenciales inversores, despierta el ceño fruncido de tu familia y un asentimiento más bien apático por parte de tus amigos. Ellos no pueden llegar a imaginar de qué estás hablando porque básicamente creen que nunca funcionará. Con el tiempo, incluso tú comienzas a creértelo.

¿Qué hacer?: Acepta que no vas a “cambiar el mundo”. La frase está sobre usada. Comienza con algo pequeño y simplemente continúa desde ahí.

Error n.º 4: Pensar que tu historia no es relevante

Has pasado tanto tiempo tratando de definir el ‘qué’ de tu proyecto que has dejado un poco de lado el ‘por qué’, lo que supone una pieza crucial para que la gente de verdad conecte con tu proyecto. Quizás el ‘storytelling‘ no forma parte de tus habilidades, pero como fundador(a), sentirte cómodo comunicando quién eres y la razón por la que haces lo que haces, es clave.

¿Qué hacer?: Existen infinidad de oportunidades para perfeccionar tu historia. Encontrarás recursos en internet pero también posiblemente talleres o eventos públicos. Cuanto más salgas ahí fuera a contar qué te ha llevado hasta donde estés, mejor serás contando historias.

Error n.º 5: Creer que tienes que ser original

Es normal que quieras pasar a los anales de la historia por ser un pionero(a) en lo que haces. No hay nada de que avergonzarse por ello. Pero a veces eso nos limita más que nos empuja.

Cómo enfrentarlo: Diferenciarte del resto de proyectos a tu alrededor es bueno sí, pero no necesitas comenzar de cero. Puedes encontrar inspiración en cualquier lugar. De ahí, solo encuentra cómo aplicarla a tu trabajo.

¿Qué otros errores has cometido y cómo los has superado?
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Este texto es una traducción de la entrada 5 Common Mistakes New Social Entreprenuers Make, por Celeste Hamilton Dennis de nuestro blog en inglés, Idealist Careers.

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¿Eres una persona resiliente?

¿Eres de los que tiran la toalla?

¿Eres de los que tiran la toalla?

¿Creen que las palabras también se ponen de moda? Llevo un tiempo tropezándome con una no necesariamente nueva, pero con la que me encuentro mucho últimamente: RESILIENCIA. Cuando el otro día en una librería vi que acababan de montar un escaparate temático sobre el tema, supe de qué vamos a seguir oyendo hablar por un tiempo, así que si no tienen claro lo que es o por qué parece ser tan necesaria estos días, sigan leyendo.

¿Qué es la resiliencia?

La RAE (Real Academia Española de la Lengua), define la resiliencia como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Esto dentro del contexto de la psicología humana, pero puede aplicarse de igual manera no solo a las personas, sino las comunidades, los sistemas tecnológicos, las ciudades o los emprendedores.

¿Cuáles son las características de las personas resilientes?

La realidad puede ser impredecible para todos, y en esta realidad la gente que es resiliente experimenta a menudo similares problemas a las personas que no lo son. La diferencia: la mayor capacidad que tienen los primeros en recuperarse ante la adversidad y volver a tomar las riendas de sus vidas.

¡Adelante, adelante!

Adelante, adelante!

Se ha comprobado que ante adversidades manifiestas, las personas más resilientes tienen en común bastantes de las siguientes características:

  • No intentan tenerlo todo bajo control
  • Tienen sentido del humor
  • Dan importancia a la calma y al silencio ligadas a la meditación
  • Practican ejercicio
  • Cuentan con un círculo social que les apoya cuando lo necesitan
  • Son altruistas
  • Son optimistas
  • Aprenden a responder en lugar de a reaccionar emocionalmente sin pensar
  • No dan las cosas por sentado sino que agradecen aquello que tienen
  • En muchos casos se ha visto como la religión potencia el grado de resiliencia
  • Están abiertos a los cambios y a nuevas ideas

Curiosamente si hace un siglo hubiésemos estado hablando de esto, lo habríamos hecho en el contexto de una patología. Al parecer cuando no existían teorías sobre aspectos positivos de las fortalezas humanas, se intepretaban conceptos como el de la resiliencia como algo patológico. Y es que esta característica humana, quedaba fuera de lo que hasta el momento estaba sistematizado dentro de teorías cuya base no era precisamente el positivismo o la capacidad personal de sobreponerse y sacar lo mejor de situaciones adversas.

Una persona resiliente, ¿nace o se hace?

Se ha determinado que la resiliencia es una actitud y se puede y debe practicar cuando todo es normal. No hay que esperar a que vengan mal dadas para ver si puedo reaccionar de la mejor manera. Entonces, en función de las características citadas, estaría bien ser más consciente de que practicar algunas de ellas puede fortalecernos como personas, afrontando momentos duros como un reto del que podemos sacar algo que nos ayude a crecer y seguir adelante con la actitud correcta.

Haz más ejercicio, ríete de ti mismo, aprende a no compararte, no intentes controlarlo todo… ¿Crees que de verdad estas pequeñas/grandes cosas pueden marcar la diferencia? ¿Cómo crees que el mundo sería diferente si hubiese más personas resilientes?

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Los pasos que no te atreves a dar, también dejan huella

Estamos hartos de escuchar lo de que una acción vale más que mil palabras… Sin embargo el otro día en Facebook me tropiezo como quien se acerca por sorpresa y te da un bofetón, con esta frase:

los_pasos

De repente mi cabeza retorna a ese mundo que me gusta tanto, el de los intangibles, tan invisibles como poderosos. Pensamientos que hablan de quiénes somos y que pueden hundirnos o empujarnos hacia adelante. ¿Y si en lugar de lo que sí te has atrevido a hacer, te parases a evaluar cuáles son aquellas cosas que no te has atrevido a llevar a cabo? ¿Qué diría de ti no lo que haces, si no lo que no haces y qué sería posible si en lugar de seguir abrazando aquello que te para, abrazases la posibilidad de lo que está más allá de lo que te para?.

Tan cierto. Nuestras acciones hablan de quiénes somos, pero también lo hace nuestra falta de acción, quizás no en voz alta, pero ¿a que tienes una vocecita interna que tú sí estás escuchando?. Entonces, la próxima vez que se te pase por la cabeza hacer algo no dejes la puerta abierta para que vuelvan a entrar todos los miedos o las excusas que utilizas para no dar un paso adelante…

Te reto (y lo hago a mi misma también), a que te atrevas a ver qué sucede si eliges dar un paso, por pequeño que sea para transformar tu intención en acción. Porque nada cambia si nada cambia. Lo que sí cambia si no tomas acción es que en efecto y como bien dice la frase, su falta de acción deja huella. Puede que nadie lo sepa, pero tú sabes lo que quieres hacer y no estás haciendo y esa huella que se instala dentro de ti, da casi más miedo que atreverse a superar los obstáculos que te paran ¿no crees?

Entonces, ¿qué pequeño gesto que hasta ahora no te has atrevido a llevar a cabo, te comprometes a intentar la próxima vez que tengas oportunidad? Compártelo aquí. A veces compartirlo en voz alta es el primer paso para que aquello que vive solo en tu cabeza, comience a convertirse en realidad.

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¿No te atreves por el miedo al qué dirán?

¿Vas a dejar que te pare?

El miedo al qué dirán no puede parar una vida que te pertenece.

Hay algo en nuestra cultura y mucho en nuestra psicología que lejos animarnos a avanzar, nos paraliza y nos deja clavados en el mismo lugar donde estamos. No importa lo descontento o frustrado que estés, si crees que tu idea es genial, cuando llega el momento de dar el paso uno de los pensamiento que nos aterran es y si no sale bien, ¿qué van a pensar de mi?’. ¿A cuántos les suena familiar?

Bien, ese miedo al ‘qué dirán’ no es más que una historia en nuestras cabezas que si nos está paralizando tenemos la obligación de darle la vuelta antes de que nos deje estancados para siempre en el conformismo y la resignación.

Convéncete de que ‘el qué dirán’ no puede pararte con estos cinco puntos:

1. Ten presente que tus miedos están condicionados por tu contexto. En sociedades anglosajonas el que “fracasa” no es el que lo intenta y no consigue los resultados esperados, sino el que no lo intenta en absoluto. La próxima vez que imagines a tus amigos o familia cuestionándote, pregúntales qué están haciendo ellos por avanzar para conseguir aquello en lo que creen. Quizás es hora de que empleen la energía que gastan en desanimar o cuestionar a otros, en construir algo en sus propias vidas.

2. Piensa que el que paga el precio de seguir estancado, no son esos que tendrán algo que decir, eres tú. Tu vida es tuya y en la medida que no te encuentres en un contexto que impida la posibilidad de expresión y acción, deberías vivirla de forma que te haga feliz a ti. ¿No crees que tiene sentido?

¡Tú eliges!

¡Tú eliges!

3. Elige con quién te juntas. Todo el mundo tiene una opinión, pero ¿cuántos de verdad saben de lo que hablan y cuántos opinan porque no tienen otra cosa mejor que hacer? Aprende a diferenciar los unos de los otros. Los primeros te ayudarán a avanzar, los otros te sumirán en la desconfianza. Tu eliges con quién te juntas.

4. ‘Pero ¿y si… y si… y si…?’ ¿Es esta la primera pregunta que te viene a la mente cuando tratas de avanzar con una idea pero te importa demasiado lo que piensen los demás?. El ‘y si’ sirve para encontrar excusas para no hacer, cuando lo que necesitas son excusas para avanzar. Cuando te venga el ‘Y si…‘ a la cabeza, piensa que es lo peor de lo peor que podría pasar. Es posible que lo peor no sea de hecho tan malo, y ¿qué posibilidades hay de que acabes en el peor de los casos? Relativiza y piensa en positivo, porque ¿qué podría llegar a perderse el mundo si no lo intentas?

5. Pregúntate… ¿cómo es que necesitas tanto la aceptación de otros? Comienza por aceptarte a ti mismo. Cuando necesitamos que sean otros los que reafirmen quiénes somos o nuestras acciones, no estamos siendo dueños de nuestro potencial. Identifica tus fortalezas, ten claro lo que quieres y ¡adelante!. Si crees en ti, tienes todo lo que necesitas para echar a andar.

En definitiva, dar el paso de transformar nuestras buenas intenciones en acción no siempre es fácil, pero no tiene por qué ser imposible. ¿Por qué crees que nos importa tanto lo que otros piensen? ¿Alguna vez te ha parado el miedo al qué dirán?

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Emprendedores: “Mis miedos no podían ser más grandes que mis sueños”


Hugo Torres tiene un sueño, ayudar a otros a identificar los suyos. Hubo un momento que le cambió la vida y desde ese día, aunque ya ha puesto en marcha proyectos que podrían haberle llevado por el camino fácil, está decidido a perseguir y hacer sostenible aquello en lo que cree. Es por esto que comenzó a hacer videos que inspiren y ayuden a otros a encontrar lo que buscan a través de una productora de animación para generar impacto social, Branta. Hoy anda imaginando cómo un día sería un espacio donde los niños pudiesen empoderarse desde que son chicos, identificar sus metas y definir mejor desde temprano el camino que no solo les ayude a vivir, sino que les haga felices.

Hugo tiene una condición que hizo que en su momento varios doctores le dijeran que él nunca podría hablar bien. Su condición sin embargo no le ha impedido ser invitado a conferencias y seguir adelante construyendo cada día aquello en lo que cree. Porque como él bien dice: “mis miedos no pueden ser más grandes que mis sueños”. Eso se aplica para todos, así que lean un poco más del por qué si tienen un sueño, deberían seguirlo. Aquí va la experiencia de Hugo en nuestras tres preguntas:

Hugo, ¿dónde estaba el problema, qué te hizo ver la necesidad?

Yo iba con mis padres de vacaciones a Cancún cuando escuchamos que había un huracán y que la situación estaba difícil, por lo que decidimos en su lugar ir a conocer Chiapas. De repente en una de las carreteras nos cruzamos con dos chiquitos, como de tres y cinco años, de la mano caminando solitos y desnudos. Y yo dije: ¡esto está horrible!. Me estoy preocupando de cosas materiales, el viaje con los amigos, la computadora… y hay gente en mi país así. Ese día decidí que tenía que dedicarme a generar oportunidades para aquellos que más necesitan. Pensé, ¿cómo lo puedo hacer?. Yo había visto que mi padre tenía empresas productivas que generaban trabajos así que pensé: voy a formar equipos extraordinarios de trabajo que hagan proyectos que generen oportunidades para muchas personas.

En estas yo llegué a la universidad y comencé a entrevistar a medio mundo y les preguntaba, ¿tú qué haces?, ¿para qué eres bueno?, ¿qué quieres hacer en el futuro?, ¿por qué estás estudiando esto?. Quería ver cómo podía formar estos equipos y me di cuenta que muchos estaban desmotivadísimos, apáticos y la mayoría estaban estudiando o por una calificación o por un título que les ayudara a encontrar un trabajo que les pagara bien.

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Hugo Torres. Con esa cara de buena gente, no se pueden hacer más que cosas buenas ¿no creen?

Cuando vi eso pensé, esto está horrible porque se supone que deberíamos estar estudiando para la vida.  Me di cuenta que sí había un grupo de personas que estudiaban lo que deseaban, estaban súper apasionadas… lo que esas personas tenían en común es que tenían una pasión o un sueño o un propósito de vida que provocaba que creyeran que lo podían alcanzar. De hecho muchos estaban ya trabajando por alcanzarlo.

Esas personas, aparte de acabar haciendo aquello que las apasionaba, eran las personas que acababan teniendo un mayor impacto en su entorno. Con su trabajo, su empeño su felicidad ellos provocaban que las personas que estaban a su alrededor estuvieran mejor.

Ahí fue que entendí que antes de hacer equipos de trabajo tenía que ver cómo las personas se conectan con lo que les dicta su corazón. Y cómo puedo yo provocar que las personas reconecten con sus sueños y construyan un plan de qué es lo que quieren hacer.

 

¿Qué fue lo qué desencadenó tu paso a la acción?

Llevo cinco años trabajado en proyectos que faciliten que las personas se conecten con sus sueños y estos pueden tener muchas formas.

Antes de salir de la universidad pensé, ¿cómo con lo que tengo puedo empezar a actuar? Mi padre tenía una fábrica de muebles y mi hermana y yo nos pusimos a diseñar muebles que ayuden al los niños a conectar con sus sueños.

De ahí a muchas tiendas de todo el país les interesó nuestra línea de trabajo pero yo les intentaba explicar que la forma de vender el producto era vender el por qué, el valor detrás. Se trataba de dar a los niños un espacio que les ayudase a conectar con sus sueños, a sentirse que viven como en un cuento que les empuje a crear lo que ellos quieren ser.

No me gustó que las tiendas solo querían hacer dinero, no vendían el concepto sino que vendían solo el producto. No entendían

Llegamos al punto que mi hermana se casó y se iba a ir a vivir a Ciudad de México y tuve que plantearme: puedo seguir construyendo una marca y llegar a dirigir una fábrica, pero ¿cómo impacta esto a la vida de las personas?. Y ¿cómo puedo hacer eso?… si no lo hago con muebles lo puedo hacer mediante videos, cortos, animación… Yo soy ingeniero mecánico, nada que ver. Pero me rodeé de gente muy talentosa y muy buena y desde entonces hacer videos para organizaciones es otra vía para llevar a cabo mi misión de conseguir conectar a más gente con sus sueños.

¿Cómo te hace sentir trabajar para un proyecto como este?

El truco es conectarme con mi entorno, hablarles con el corazón y dejar que fluya lo que tenga que fluir.

Cuando dejé de hacer muebles le dije a mi papá, ‘voy a dejar todo y voy a hacer películas’. El me dijo, ‘tú estás loco. Tienes todo, los mejores clientes, el mejor producto… ¡no lo dejes!’. La clave para mi está en una frase que dice: “En el futuro no te arrepientas porque lo diste todo por aquello en lo que creías”. Los estudios han probado que cuando a gente mayor se la pregunta ¿y tú de qué te arrepientes en tu vida? casi la mayoría se arrepienten por cosas que no hicieron, por no haber seguido a su corazón. Cuando yo ya miro para atrás estos cinco años y observo todo lo que estoy queriendo hacer y me vienen a la cabeza las sonrisas o las caras de satisfacción de personas que han encontrado y seguido su camino, me digo… yo también estoy en el camino correcto. Eso me hace muy feliz.

Si te gustó esta entrada, no te pierdas otra delicia: “Quiero gritarle a mis vecinos: ¡Ser feliz es muy fácil!”

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¿Están tus estereotipos impidiéndote avanzar?

¿Estás estereotipando la realidad? Piénsalo dos veces.

¿Estás estereotipando la realidad? Piénsalo dos veces.

Seamos o no conscientes, nuestros estereotipos están presentes en la manera en como pensamos, actuamos y nos relacionamos con los demás. Sin querer, muchas veces estos nos impiden arriesgarnos, sacar adelante una idea o nos condicionan en nuestro trabajo con quien puede ayudarnos a sacarla adelante.

Y nos seguimos preguntando, ¿es posible eliminar los estereotipos?. Y nos seguimos respondiendo. Claro que sí. Los estereotipos en su mayoría se basan en opiniones y no en hechos, son adquiridos a lo largo de nuestras vidas según nuestro entorno y estos sobreviven gracias a que pasan de generación a generación. En otras palabras, no nacemos con ellos, por lo que sí es posible reinventar la rueda…

Debemos empezar a romper estos miedos y juicios. Como lo muestra el video, “no porque siempre han sido así las cosas, así deben de ser por siempre“.

Verna Myers, experta en temas de multiculturalismo, nos asegura que para regir nuestra vida en lugar de que los estereotipos lo hagan debemos “dejar de ser buenas personas y ser gente real”, con esto quiere decir, que debemos dejar de lado la creencia de que tenemos que ser ‘mejores’ que los demás. Los estereotipos le restan oportunidades a las personas que los padecen, muchas de ellas con grandes intenciones y maravillosas ideas.

¿Cuántas veces nos perdemos por el miedo a no perdernos?

Muchas personas decidieron actuar a pesar de los estereotipos de su entorno. Albert Einstein, por ejemplo, no aprendía como los demás, lo juzgaban por su “falta de concentración” y pensaban que no tendría un buen futuro. Sin embargo, se llegó a convertir en uno de los mejores científicos del mundo.

Sin irnos tan lejos de la realidad actual, los emprendedores sociales rompen paradigmas, deciden actuar. Y están rompiendo la creencia de que nosotros, los ciudadanos de a pie no podemos cambiar el mundo, el paradigma “las cosas son así y no podemos hacer nada para cambiarlas” está cambiando.

¿Qué podemos hacer entonces?

  • ¡Sal de tu zona de confort! – Empieza a relacionarte con otras personas diferentes a ti, conoce cómo son, qué piensan. Cuando dos grupos de personas se toman el tiempo de conocerse entre si, hay grandes posibilidades de que se den cuenta de que la asunción que tenían sobre el grupo era incorrecta.
  • Da ejemplo – Sobre todo a las generaciones más jóvenes. Con esto, estarás regalándole al mundo semillas de solidaridad, igualdad, respeto, honestidad y amor que florecerán en un futuro no muy lejano.
  • No juzgues sin saber – No debemos subestimar a ninguna persona. Todos tenemos el potencial de hacer cosas maravillosas, solo tenemos que juntar las ganas con la acción para producir cambios positivos y sustanciales.
  • ¡Arriésgate! – Si tienes una idea o quieres apoyar alguna, deja a un lado tus miedos, “el qué dirán”, el suponer qué pasará si trabajas junto a determinadas personas. Todos somos seres humanos con los mismos derechos y también las mismas responsabilidades con nuestra sociedad.

Porque para lograr un mundo donde todos puedan vivir digna y libremente, debemos entender que nosotros mismos tenemos el poder de cambiar las cosas.¡Deja tus miedos atrás y atrévete a romper tus propios paradigmas!

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Voluntariado: ¿frustración o recompensa?

Taller de voluntariado en nuevas tecnologías

Del usuario Flickr olgaberrios vía Creative Commons

Hablar del voluntariado en términos positivos es fácil para nosotros, pero nos gusta mirar siempre bajo el prisma múltiple de que las cosas no son blancas o negras. ¿Qué hay en la otra cara de las bondades de ser voluntario?… la frustración es una de ellas.

Estas son algunas de las razones que se escuchan cuando los voluntarios tiran la toalla o ni tan siquiera pasan a la acción…

  • La meta es demasiado grande: Algunas causas pueden ser tan grandes que es difícil ver el fin. Para algunos este puede ser un elemento motivador, pero para otros puede ser todo lo contrario. Por ejemplo, acabar con el hambre en el mundo.

  • Si yo hago, ¿por qué los gobiernos no se comprometen con ciertas causas?: Una frustración común es el avance de una sociedad civil que ve como en ocasiones las decisiones de políticas públicas, no van al compás de las necesidades de los ciudadanos.

  • El sistema político dificulta en lugar de facilitar. A menudo y depende de en qué país nos encontremos, el Tercer Sector encuentra más trabas provenientes de los poderes públicos de las que debería. De nuevo, a muchos les motiva a seguir, pero las normas a seguir y el constante conflicto resultan agotadores para otros.

  • La constante rotación no ayuda. En algunas organizaciones, el reto de mantener voluntarios y la rotación no ayudan a mantener una constancia en el trabajo, y esto afecta a la cohesión y efectividad del esfuerzo que se hace.

Frente a esto, aún pensamos que el coste de no intentarlo, de no contribuir es infinitamente mayor que el de intentarlo. ¿Por qué?

  • Porque por lo general las personas se sienten bien cuando se sienten útiles. Y el voluntariado es una vía estupenda para esto. Todos ganan y se prueba que mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas (o grandes ¿por qué no?) pueden cambiar el mundo. Al menos así lo creemos.

  • Por apertura de miras, para conocer otras realidades y poder mirar el mundo desde otras perspectivas que nos ayuden a entender que sin un espíritu de colaboración mutua, el mundo no encontrará el equilibrio.

  • Porque te permite desarrollar nuevas habilidades. El voluntariado te pone ante situaciones que en muchos casos no viviste antes y que sin duda marcarán tu crecimiento personal, pero también profesional a la vez que contribuyes con quien por cualquier motivo, ahora está necesitando una mano.

  • Porque si sientes que la vida te ha dado, es una bonita manera de devolver e inspirar a otros a hacer lo mismo.

¿Alguna vez siendo voluntario, te sentiste frustrado? ¿Qué te hizo sentir así y cuáles son tus razones para ser voluntario independientemente de que a veces uno encuentre obstáculos?

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¿Te para el miedo al fracaso o al éxito?

Indecisión

Del usuario Flickr ‘DeeAshley’ vía Creative Commons

Obstáculo #5 para transformar tus buenas intenciones en acción: ¿Y si fracaso?…

Entre los obstáculos que impiden a las personas pasar de la intención a la acción, encontramos a menudo el miedo al fracaso. La otra cara de la moneda y quizás no tan común, es no tanto el miedo al fracaso, sino el miedo al éxito. Vayamos por partes:

Miedo al fracaso: la imagen social

Arrastrando en muchos casos lastres culturales o hábitos y creencias ampliamente extendidas, existen culturas en las que el fracaso está estigmatizado. Muchos son los que querrían intentarlo pero piensan cosas como estas:

  • “Y si lo intento y me sale mal, ¿qué van a pensar de mi?”

  • “¿Y si la gente piensa que esta idea es absurda?”

  • Los hay que lo intentan, fracasan y se dicen: “Ves, ya sabía yo que esto no iba a salir bien”, reafirmándose en su propia incapacidad en lugar de valorar lo aprendido.

  • La ‘capacidad de sacrificio’ juega también una parte importante: “Uff, empezar de cero es mucho trabajo… ¿y si luego no funciona?”. 

Miedo al fracaso: mundo de oportunidades

Otras culturas sin embargo, miran el fracaso como una herramienta para poder lograr la excelencia, una oportunidad para aprender y seguir adelante. Son capaces de transformar algo potencialmente ‘negativo’ como el fracaso, en una herramienta a su favor.

Esta forma de mirar el fracaso, entiende que sin equivocarte no podrás entender ciertas cosas y sin entender ciertas cosas, no podrás intentarlo otra vez, mejorarlo y hacer realidad tu idea. Es más, en estas culturas hay inversores que cuando tienen que apostar por una idea, afirman que solo lo hacen por proyectos que ya han experimentado el fracaso previo. Entienden que solo intentando y entendiendo qué falló, la persona será capaz de hacer funcionar aquello que se propone.

En definitiva, en este tipo de culturas fundamentalmente anglosajonas, está mejor visto tener una intención, intentarlo y fracasar, que no intentarlo en absoluto.

Miedo al éxito: responsabilidad y compromiso

pulgares arriba

Del usuario “Shelly T.” vía Creative Commons

Un tercer tipo de miedo a intentarlo, es el de aquellos que no dan el paso no por miedo a fracasar, sino por miedo a triunfar. ¿Nunca has tenido la sensación de que si comenzaras algo y trabajases a conciencia en ello, funcionaría?. Entonces ¿por qué no lo intentaste? Quizás pueda ser debido a alguno de estos pensamientos:

  • “Si sale bien, ¿estoy dispuesto a asumir el trabajo y responsabilidad que esto puede suponer?”

  • “¿Y si comienzo a desarrollar esto, funciona y me doy cuenta que tampoco es realmente lo que quiero?”.

  • “En realidad mi vida no está tan mal así”. Te autoconvences de que es mejor lo que tienes que lo que pueda venir.

Como ven, nuestros pensamientos a menudo condicionan lo que nos atrevemos o no a hacer en función de nuestros miedos. Si cambiamos nuestros pensamientos, podemos cambiar el mundo.

Es por eso que te invitamos a preguntarte qué te está parando para pasar a la acción. Idéntificalo y pregúntate ¿y cuál es el coste de no intentarlo?, ¿es mejor seguir imaginando lo que pasaría y no hacer nada?. Acabo la entrada con esta frase de Thomas Edison, el cual probó hasta 10.000 bombillas para finalmente conseguir que la primera luciese.

“No he fracasado, he encontrado 10.000 formas de generar electricidad que no funcionan”.

¿Qué te sugiere?. En qué lado estás, ¿tienes miedo al fracaso, al éxito o quizás desde hoy pondrás más atención a lo que quieres que a los pensamientos que te paran?

En la serie “De la intención a la acción” analizaremos cuáles son los obstáculos más comunes que las personas encuentran y que les impiden transformar sus buenas intenciones en acción. Trataremos de encontrar las claves para revertir el obstáculo y ayudarte a seguir adelante.

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5 claves que evitan que las ONGs comuniquen bien

Taller en la CCONGs

Taller sobre ‘Comunicación efectiva para ONGs’. Imagen cortesía de la CCONGs.

Por Nubia E. Rojas (Colombia)

Como organización sin fines de lucro, ¿cuán efectiva eres con tu comunicación? ¿Planificas, eres constante o más bien improvisas especialmente cuando hay algo en particular que necesitas?

En el marco de un encuentro-taller que llevé a cabo con organizaciones en conjunto con la Confederación Colombiana de ONGs  y bajo el título “Comunicación Efectiva para ONGs”, se lograron detectar las cinco principales debilidades comunicativas de las organizaciones. Identificar lo que nos para es el punto de partida para hacer algo al respecto.

Aquí van los cinco obstáculos a los que las organizaciones tendrían que prestar más atención si quieren ser mucho más estratégicas y efectivas con su comunicación.

  • Las organizaciones no consideran a la comunicación como un factor estratégico y se le limita a su valor utilitario. Ese es el principal problema y del que derivan los demás.
  • Como consecuencia de lo anterior la comunicación es un área marginada o inexistente dentro de los presupuestos de las ONG porque se le subestima o no se le considera necesaria. Hay organizaciones donde no se le dedica ningún tipo de recursos. En el “mejor” de los casos, las personas que se dedican a estas “tareas” están deficiente, insuficiente o nulamente preparadas para llevarlas a cabo o combinan varias tareas a la vez donde, de todos modos, la comunicación no es lo más importante.
  • Suele pasar que se conciba a la comunicación como una herramienta cuya principal función –por no decir que prácticamente la única- es la recaudación de fondos, por lo que los impactos comunicativos se limitan a ese objetivo, sin que durante el resto del año las ONG se preocupen porque la sociedad sepa qué hacen, por qué y para quiénes. El resultado puede ser eficaz a corto plazo, cuando se logra el propósito de conseguir dinero, pero a largo plazo afecta la sostenibilidad de las organizaciones e, incluso, puede llegar a generar un deterioro en su imagen y prestigio al mostrarlas como pedigüeñas y mendicantes; organizaciones de las que solo se sabe que “piden dinero” a pequeña o gran escala.
  • Un aspecto contradictorio y, por eso mismo, especialmente llamativo es que, al menos en Colombia, muchas ONG tienen prejuicios hacia los medios de comunicación y los periodistas, a quienes se acusa muchas veces de ignorantes, indiferentes, sesgados y serviles al poder; si bien esto es cierto en algunos casos, ese prejuicio hace que se juzgue injustamente a muchos comunicadores sensibles a temas sociales. Sin embargo, con todo y que los medios “son tan malos”, ¡no hay prácticamente ninguna ONG que no quiera salir en ellos!.
  • Es necesario comprender por fin que la comunicación tiene en sí misma un rol social que, por esa razón, es funcional al rol social de las ONG. Desde la perspectiva de la Comunicación para el Cambio Social, no hay prácticamente nada que la comunicación no pueda hacer.

Con el convencimiento de este último punto salieron esas 23 personas de 16 organizaciones con las que se compartió el taller. Lástima que no esté en manos de muchas de ellas implementar el cambio en sus organizaciones, pues son las directivas de las ONG las primeras que tienen que ser conscientes de la importancia de la comunicación a nivel estratégico e incorporarla transversalmente en todos sus planes. Sin embargo, fue muy satisfactorio y me muero de ganas de replicar esa experiencia allá donde haga falta y volver a ver esas caras maravilladas ante un mundo de posibilidades.

 

nubia_rojas*Nubia E. Rojas G. Consultora y periodista independiente especializada en Comunicación para el Cambio Social, el Desarrollo y la Paz con experiencia en Colombia, España y Centroamérica. Ha trabajado en comunicación y prensa con organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras e Intermon Oxfam, entre otras. Es consultora del Centro de Competencia en Comunicación para América Latina- C3 de la Fundación Friedrich Ebert, con sede en Bogotá (Colombia). Sus trabajos han sido publicados en importantes medios periodísticos y académicos en Colombia, España, Suecia y Canadá. Twitter: @NubiaRojasblog Blog: http://yovivodepreguntar.wordpress.com

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